Un policía disparó contra la perra que dormía en la comisaría de Floresta y ahora quedó en el ojo de la tormenta
El caso de la perra que se refugiaba en la comisaría de Floresta y murió de un balazo tiene a un policía desafectado y una investigación en marcha. Lo que los vecinos reclaman y el argumento del agente, en la nota.
Un oficial de la Policía de la Ciudad ultimó de un balazo a una perra que vivía en la calle y se refugiaba del frío en la seccional Comunal 10, en Floresta. El agente ya fue separado de la fuerza y tiene una causa penal en la fiscalía, mientras el Ministerio de Seguridad porteño calificó el hecho como "injustificable".
El episodio, que aún no tiene una reconstrucción oficial precisa, salió a la luz a través de las redes sociales. La cuenta Mascotas Floresta fue una de las primeras en difundirlo y en pocas horas el caso se replicó en decenas de perfiles dedicados a los animales.
Qué se sabe del disparo
De acuerdo con fuentes del Ministerio de Seguridad de la Ciudad consultadas por LA NACION, el oficial declaró que reaccionó porque el animal habría intentado morderlo. "Él dijo, con el hecho consumado, que había reaccionado porque el perro había intentado morderlo y le disparó. Ya está desvinculado y con una causa en la fiscalía", señalaron desde la cartera.
Los mismos voceros sostuvieron que el accionar es "injustificable" y que aguardan el avance de la investigación judicial para cerrar el expediente administrativo interno.
La perra que todos conocían
Según los mensajes que circularon en redes, el animal era conocido en el barrio como Manchita. Vivía en la calle y solía guarecerse del frío dentro de la comisaría, ubicada en Floresta. La seccional era mencionada en los posteos con su denominación anterior, comisaría 43, cuando dependía de la Policía Federal.
En uno de los mensajes virales se identificó al presunto autor del disparo con nombre y matrícula, y se lo calificó como "un salvaje". Esa información no fue confirmada oficialmente.
Qué dice la ley sobre el maltrato animal
En la Argentina rige desde 1954 la Ley N° 14.346, que tipifica como delito los malos tratos y los actos de crueldad contra los animales, con penas de 15 días a 1 año de prisión para quienes los cometan.
En el caso de una perra sin dueño, la figura penal podría no configurarse. Si el animal tuviera propietario, la muerte intencional podría encuadrarse como daño, según el artículo 183 del Código Penal, dentro de los "delitos contra la propiedad", que sanciona con prisión de quince días a un año a quien "destruyere, inutilizare, hiciere desaparecer o de cualquier modo dañare una cosa mueble o inmueble o un animal, total o parcialmente ajeno, siempre que el hecho no constituya otro delito más severamente penado".
Por ahora, la causa penal sigue su curso y la situación del oficial desvinculado se resolverá cuando la Justicia se expida.