Un pozo que no se puede tapar: lleva más de un año y ya provocó caídas en Capital
El hundimiento en una esquina clave de Capital ya causó accidentes y los vecinos denuncian que los arreglos no duran. Ahora, la señalización provisoria se convirtió en un nuevo obstáculo.
En la esquina de Mendoza y Comandante Cabot, en el límite entre Capital y Rawson, un enorme pozo se convirtió en un dolor de cabeza para los vecinos y un peligro real para ciclistas y motociclistas. Para dimensionar su tamaño basta con mirar lo que le metieron adentro: un tacho de 200 litros y dos cubiertas de auto, además de un cartel que advierte del peligro.
El hundimiento del pavimento no es nuevo. Según los vecinos, el pozo apareció hace más de un año y, aunque lo repararon en varias oportunidades, siempre vuelve a formarse. “Hacemos el reclamo, después de varias insistencias vienen y lo arreglan. Pero, en un par de meses reaparece”, contó Orlando Zárate, comerciante de la zona.
El riesgo de caídas
El pozo está justo al final del angosto bulevar que divide los dos carriles de calle Mendoza, por lo que quienes circulan de norte a sur pegados al cantero corren riesgo de caerse. Algunos ya protagonizaron accidentes por no poder esquivarlo a tiempo.
“Lo que pasa es que cuando se vuelve a formar el pozo y a hundir el pavimento es difícil de verlo. Uno lo ve recién cuando lo tiene encima y ya es imposible evitarlo, por la cantidad de tránsito que circula por estas zonas. Algunos se cayeron por no poder esquivarlo”, dijo Alicia Noriega, vecina del lugar.
Arreglos provisorios sin resultados
Los vecinos aseguran que las reparaciones duran poco. Marcelo Murúa, otro vecino, explicó que no saben si los trabajos los hace el municipio de Capital o Vialidad Provincial, pero que “con tanto tránsito, el arreglo dura poco”. Además, señaló que el pozo se hizo más grande y profundo con el tiempo.
Hace unas dos semanas, empleados de alguna repartición llegaron al lugar para señalizarlo y evitar siniestros. Le introdujeron el tacho, las cubiertas y un cartel de advertencia, pero no volvieron a hacer una reparación definitiva. “Eso lo hicieron hace como dos semanas, pero no volvieron para arreglarlo. Le pusieron tantas cosas que se convirtió en un estorbo para el tránsito”, agregó Murúa.
Diario de Cuyo intentó comunicarse con Vialidad Provincial, el ente responsable de las obras viales en las arterias provinciales, para conocer el origen de la rotura y el plan de reparación, pero no hubo respuesta.