Un predio abandonado en pleno centro, un imán para la basura y el peligro: los vecinos exigen respuestas
¿Sabías que un antiguo anfiteatro en pleno centro de Neuquén se convirtió en un basural a cielo abierto? Los vecinos denuncian que los chicos juegan entre vidrios y que de noche hay personas durmiendo. ¿Quién debería hacerse cargo?
En el corazón de Neuquén, un antiguo anfiteatro se transformó en un foco de preocupación. El predio de Brown y Matheu, lindante al CPEM 12, permanece abierto y repleto de desechos, vidrios rotos y hasta colchones. Lo más alarmante: los chicos del barrio lo usan como patio de juegos.
La imagen es contundente: zapatillas viejas, ropa dispersa, envases de yogurt, botellas de alcohol y una alfombra de vidrios rotos cubren el piso. Lo que alguna vez fue un espacio con gradas y techo para actividades comunitarias, hoy es un escenario de abandono que nadie reivindica.
¿Qué reclaman los vecinos?
La Sociedad Vecinal Área Centro Este viene denunciando la situación desde hace tiempo. Emiliano Sayago, tesorero de la organización, explicó a LM Neuquén que el pedido de limpieza y mantenimiento no es nuevo y que el deterioro avanza sin control.
“Nosotros ya hace tiempo que pedíamos limpieza y mantenimiento de ese espacio porque está abandonado”, señaló. Según indicó, el CPEM 12 cuenta con un SUM y un patio interno para sus actividades, por lo que el playón exterior no tendría un uso cotidiano por parte de la comunidad educativa.
Sin embargo, al estar abierto, las familias del barrio lo adoptaron como punto de encuentro. Los más chicos llegan a jugar a la pelota, andar en bicicleta o patinar, sin imaginar los riesgos que esconde el lugar.
La noche, el otro problema
Cuando cae el sol, la situación se vuelve más compleja. El predio tiene sectores elevados y rincones oscuros, sin iluminación adecuada, que son aprovechados por personas en situación de calle para dormir. Según Sayago, la presencia no es permanente pero sí repetitiva.
“Hoy no solo está sucio sino que hay gente ahí durmiendo”, insistió. La Comisaría Primera suele acudir ante los llamados y en algunas ocasiones retira a las personas, pero después vuelven a ingresar.
Osvaldo, otro vecino de la zona, describió una situación similar. “No siempre están. Es como gente de paso”, dijo, pero remarcó que al recorrer el lugar se encuentran frazadas, sábanas y otras pertenencias que evidencian la permanencia nocturna.
“La mugre es infernal. Ahí no la limpia nadie”, resumió Osvaldo, quien también advirtió que la escuela funciona en horario nocturno, por lo que estudiantes y quienes pernoctan en el predio podrían cruzarse.
¿De quién es la responsabilidad?
El conflicto institucional no es nuevo. Desde la vecinal aseguraron que hubo reuniones con autoridades educativas y que incluso existió un proyecto de reparación y puesta en valor que data de 2015, pero que nunca avanzó.
El principal escollo es definir quién debe hacerse cargo. Desde la comunidad educativa sostienen que el predio no forma parte de los espacios que el CPEM utiliza habitualmente, mientras que los vecinos consideran que, si formalmente pertenece a la escuela, debería haber una solución para evitar que continúe deteriorándose.
La propuesta de la vecinal no es clausurar el lugar, sino recuperarlo. “En principio hay que arreglar, sacar piedras, vidrios, poner un portón”, planteó Sayago. La idea es limpiarlo, repararlo y garantizar condiciones seguras para que siga siendo un espacio de encuentro para la comunidad.
Mientras tanto, el predio sigue abierto, con la basura acumulándose día tras día y los chicos jugando entre los vidrios. “Si va a quedar así, hay que mantenerlo”, sentenció Sayago, en una frase que resume el sentir de todo un barrio.