Un proyecto en la Legislatura bonaerense busca una herramienta clave para víctimas de violencia de género
Una propuesta en la Legislatura de Buenos Aires plantea un beneficio de transporte que podría ser vital. ¿Qué obstáculos busca remover y cómo funcionaría este apoyo concreto para las víctimas?
Una iniciativa legislativa presentada en la provincia de Buenos Aires podría cambiar la realidad de miles de mujeres que buscan escapar de la violencia. El diputado Ricardo Lissalde, del bloque Unión por la Patria, impulsa la creación de un boleto gratuito en el transporte público para personas en situación de violencia de género.
La propuesta apunta a cubrir todas las líneas de colectivo, tanto urbanas como interurbanas, sin hacer distinción entre días hábiles, fines de semana o feriados. Según el texto del proyecto, este beneficio tendría una vigencia inicial de seis meses, con la posibilidad de ser extendido según las circunstancias particulares de cada caso.
¿Por qué es urgente esta medida?
En los fundamentos de la ley, Lissalde puso el foco en un obstáculo concreto que enfrentan las víctimas. “Las mujeres deben trasladarse a diario para continuar las acciones judiciales, mantener o buscar trabajo o llevar a sus hijos a la escuela, entre otros trámites, que en un contexto de vulnerabilidad se les dificulta”, explicó el legislador.
El proyecto nace de una preocupación por las barreras económicas. Lissalde sostuvo que “un alto porcentaje de las mujeres bonaerenses víctimas de violencia de género están desocupadas y tienen grandes dificultades económicas”. Por eso, calificó la iniciativa como “una necesidad imperiosa” para la provincia.
¿Cómo funcionaría el sistema?
El mecanismo propuesto delegaría en las oficinas municipales, en convenio con la provincia, la tarea de emitir un certificado que acredite el acceso al beneficio. Este documento sería la llave para viajar sin costo en el sistema de transporte público bonaerense.
Para el diputado, el trasfondo del proyecto es claro y contundente. “La única forma efectiva para que una persona pueda salir del círculo de violencia es a través de la independencia económica. En esa dirección apunta este proyecto”, concluyó Lissalde, vinculando directamente la movilidad con la posibilidad de construir una vida libre de agresiones.