Un puente que unió dos países y cambió para siempre a una ciudad salteña

La estructura se inauguró en plena dictadura, pero su historia escondía un trasfondo político que pocos conocen: qué ganaba cada país con esa obra.

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Un puente que unió dos países y cambió para siempre a una ciudad salteña
Un puente que unió dos países y cambió para siempre a una ciudad salteña

El 26 de octubre de 1978 se inauguró el Puente Internacional que une Profesor Salvador Mazza con San José de Pocitos-Yacuiba, un hito que marcó el destino de esta ciudad salteña. Su historia, sin embargo, arranca mucho antes, cuando el pueblo era apenas un caserío dependiente del municipio de Aguaray.

Salvador Mazza se fundó el 21 de diciembre de 1946, aunque su aniversario se celebra cada 30 de agosto en conmemoración de la colocación de la piedra fundamental en 1947, cuando llegó a la zona el entonces gobernador de Salta, Lucio Cornejo. Recién el 20 de septiembre de 1951 se creó el municipio, ya independizado de Aguaray como de tercera categoría, y su primer intendente, Ernesto Aparicio, fue designado por el gobernador provincial a partir de una terna. La primera elección popular de un jefe comunal recién llegó en 1987.

Una ciudad que vive del puente

La actividad de Salvador Mazza gira casi por completo alrededor del paso internacional con Bolivia. El profesor Herrero, citado en el artículo, recuerda que el puente "se inauguró en el mes de octubre de 1978" y que para elaborar sus trabajos se basó en publicaciones de la época de El Tribuno.

La estructura fue un anhelo de décadas para los comerciantes de ambos países y permitió la integración a través del tránsito internacional. Su puesta en funcionamiento obligó a instalar personal de Aduana, Migraciones y fuerzas federales, lo que consolidó el concepto de frontera en la región.

Antes de su construcción, el cruce se hacía por un portón aduanero que se abría para el paso de camiones, mientras un molinete controlaba el tránsito peatonal de mercaderías. Los productos se estacionaban en el fondo de la Quebrada y desde allí se trasladaban cuesta arriba hasta los camiones que esperaban del otro lado, donde funcionaba la aduana boliviana.

Un puente con historia política

La obra, levantada durante la última dictadura militar (1976-1983) y refrendada por la Declaración de San José de Los Pocitos, no solo respondió al pedido de la Cámara de Comercio local. Fue también el resultado de un acuerdo binacional: la Argentina buscaba el apoyo de Bolivia en sus reclamos de soberanía sobre la zona austral y las Islas Malvinas, mientras que nuestro país respaldaba las aspiraciones bolivianas de obtener una salida al mar.

Hubo además una motivación económica: el gobierno argentino necesitaba el gas boliviano y, a cambio, financió la construcción de tramos del ferrocarril en territorio boliviano. Esos acuerdos de cooperación técnica y económica venían gestándose desde la década de 1940, por gestiones de los presidentes Castillo y Perón.

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