Un respaldo regional desata una nueva tensión diplomática por el archipiélago del Atlántico Sur
¿Qué dijo un alto funcionario boliviano que provocó una reacción inmediata de Londres? Los detalles del tenso intercambio que unió a dos países sudamericanos en una causa común.
Un alto funcionario de un país vecino lanzó una declaración que reactivó el debate sobre la soberanía de un territorio en disputa, generando un inmediato rechazo de la potencia europea involucrada. El intercambio, que se produjo durante los actos por el Día del Veterano y de los Caídos el pasado 1 de abril en La Paz, ha llevado a los gobiernos de Argentina y Bolivia a cerrar filas en una postura común.
El viceministro de Relaciones Exteriores boliviano, Carlos Paz Ide, afirmó que “la causa de las Malvinas no solo corresponde a Argentina, sino que constituye también una causa regional”. Estas palabras fueron pronunciadas en el marco de las conmemoraciones realizadas en la capital boliviana.
La reacción del Reino Unido no se hizo esperar. El embajador británico en Bolivia, Richard Porter, calificó los dichos como “una intervención profundamente decepcionante e inaceptable en los asuntos soberanos del Reino Unido”. Porter sentenció que “las islas Falkland son británicas, su soberanía no está en cuestión”.
¿Cómo respondió la Cancillería boliviana?
Lejos de retroceder ante las críticas británicas, la cancillería boliviana rechazó que su posición fuera una injerencia y ratificó su respaldo a Buenos Aires. Esta postura firme del gobierno de Paz Pereira fue inmediatamente valorada por las autoridades argentinas.
El Ministerio de Relaciones Exteriores argentino, dirigido por Pablo Quirno, emitió un comunicado oficial el viernes 3 de abril. “La Argentina agradece y respalda la respuesta brindada por la Cancillería boliviana frente a las expresiones desafortunadas realizadas por el Embajador del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte”, reza el texto oficial.

¿Cuál es la posición argentina sobre el conflicto?
Desde la Cancillería argentina se insistió en que el archipiélago representa “una situación especial y particular de colonialismo que debe ser resuelta mediante la negociación entre la Argentina y el Reino Unido”. Esta postura se basa en el estricto cumplimiento de la resolución 2065 de la Asamblea General de las Naciones Unidas.
El Gobierno de Javier Milei también aprovechó la oportunidad para desacreditar los argumentos británicos sobre el estatus de los isleños. La posición oficial sostiene que la autodeterminación “no resulta aplicable a la Cuestión Malvinas”, argumentando que no hay un pueblo colonizado.
Según esta lógica, se afirma que existe “una población establecida por la potencia ocupante, luego de la expulsión de la población y autoridades argentinas en 1833”. Bajo este marco, Argentina reiteró que el referéndum de 2013 “carece de validez y no alteró en modo alguno la situación existente”.
Por su parte, Bolivia reafirmó que acompañará el reclamo hasta alcanzar una solución “justa, pacífica y duradera”. Este respaldo regional marca un nuevo capítulo en el largo conflicto diplomático que lleva décadas sin resolverse.