Un salteño demandó a AstraZeneca por $191 millones: la rara enfermedad que le detectaron
¿Qué lleva a un hombre a enfrentar a una farmacéutica gigante? La historia de Emanuel Ocaña, el salteño que asegura que la vacuna le arruinó la salud y ahora reclama una fortuna. Los detalles que nadie contó.
Emanuel Alejandro Ocaña Francia, un gasista matriculado de Salta, presentó una demanda millonaria contra AstraZeneca y el Estado nacional. Le atribuye a la vacuna contra el Covid-19 el desarrollo de una enfermedad autoinmune poco frecuente que le cambió la vida. El diagnóstico que encendió la polémica: síndrome antifosfolipídico.
La documentación médica que acompaña la presentación judicial es contundente. Según una constancia del Hospital Italiano de Buenos Aires, fechada el 29 de noviembre de 2023, Ocaña estuvo internado desde el 22 de ese mes en la Unidad de Terapia Intermedia de Adultos. El motivo: síndrome antifosfolipídico.
Pero eso no es todo. El expediente también registra plaquetopenia (bajo nivel de plaquetas), alteraciones en la función renal, lesiones cerebrales y antecedentes de crisis convulsivas. El hombre recibió dos dosis de AstraZeneca durante 2021 y sostiene que todas estas patologías tienen relación causal con la vacunación.
¿Qué es el síndrome antifosfolipídico?
Se trata de un trastorno autoinmune que se caracteriza por la presencia de anticuerpos específicos en la sangre. Estos anticuerpos aumentan el riesgo de formación de coágulos en arterias y venas, lo que puede derivar en complicaciones graves en distintos órganos.
En el caso de Ocaña, la situación es particularmente compleja porque a este diagnóstico se suman lesiones cerebrales de tipo vascular y otros problemas de salud que fueron apareciendo a lo largo de sucesivas internaciones y consultas médicas.
Los estudios que marcaron el camino
La historia clínica presentada ante la Justicia permite reconstruir el calvario médico que atravesó el salteño. En octubre de 2022, ingresó al Hospital San Bernardo de Salta tras sufrir crisis convulsivas.
En esa internación, los médicos consignaron múltiples episodios convulsivos tonicoclónicos generalizados e hipertensión arterial severa de reciente diagnóstico. Los análisis de laboratorio mostraron un deterioro leve de la función renal y plaquetopenia.
Una resonancia cerebral realizada el 14 de octubre de 2022 reveló pequeñas lesiones compatibles con isquemias subagudas y lesiones cavitadas lineales en ambos hemisferios cerebelosos. Además, un estudio cardiovascular informó hallazgos sugestivos de cardiopatía infiltrativa e hipertrofia concéntrica severa del ventrículo izquierdo.
Al año siguiente, el cuadro se profundizó. El 22 de noviembre de 2023, Ocaña ingresó al Hospital Italiano de Buenos Aires para estudios y evaluación de alternativas terapéuticas. La resonancia cerebral de ese período mostró lesiones vasculares secuelares en los hemisferios cerebelosos, múltiples microhemorragias secuelares y signos de atrofia parietal y frontal bilateral.
Según la demanda, el hombre continuó con seguimiento en nefrología, neurología y reumatología por plaquetopenia, alteraciones renales, proteinuria y crisis epilépticas asociadas a lesiones isquémicas.
Las secuelas que lo dejaron sin trabajo
El expediente también incluye un Certificado Único de Discapacidad emitido en enero de 2024. Allí se consignan secuelas de enfermedad cerebrovascular, anormalidades de la marcha y de la movilidad, y hemiplejía.
La demanda describe dificultades cognitivas, problemas de memoria y concentración, alteraciones en los movimientos finos y serios problemas de movilidad. Todo esto, según el demandante, le impide retomar su actividad como gasista matriculado.
Diagnóstico vs. causalidad: el nudo del conflicto
Que Ocaña tenga síndrome antifosfolipídico está documentado. Lo que está en discusión es si la vacuna de AstraZeneca fue la causa. La demanda sostiene que sí y adjunta un certificado médico de agosto de 2024 con “nexo causal” y un registro ESAVI (Evento Supuestamente Atribuible a la Vacunación o Inmunización).
Pero la Justicia no se conforma con eso. Por eso, la propia parte demandante solicitó una pericia médica oficial que determine tres cosas: si Ocaña realmente padece las patologías enumeradas, cuáles son sus secuelas concretas y si existe relación causal entre esos diagnósticos y la vacuna. La respuesta de los peritos será clave para resolver una demanda que podría sentar precedente.