Un salteño pedaléo 160 kilómetros con la foto de su mamá en la remera: su primer Milagro sin ella

El peregrino llegó a la Catedral después de un largo viaje en bicicleta, pero este año la fecha tiene un sabor distinto: es la primera vez que enfrenta el Milagro sin su madre, a quien despidió recientemente.

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Un salteño pedaléo 160 kilómetros con la foto de su mamá en la remera: su primer Milagro sin ella
Un salteño pedaléo 160 kilómetros con la foto de su mamá en la remera: su primer Milagro sin ella

La llegada a la Catedral Basílica de Salta tuvo este sábado una postal que conmovió a todos. Entre los peregrinos que arribaron a la capital después de pedalear desde Cachi, un hombre completó el recorrido llevando en su remera la imagen de su madre, fallecida hace poco. Es su primer Milagro sin ella, y cada kilómetro se convirtió en un homenaje.

Una promesa sobre dos ruedas

El camino desde Cachi hasta Salta no fue sencillo. Los biciperegrinos atravesaron frío, niebla, cuestas y largas horas de pedaleo, pero para él el esfuerzo tuvo un significado más profundo. Cada vez que miraba su pecho, encontraba el rostro de la mujer que lo acompañó toda la vida y que este año ya no pudo estar físicamente a su lado.

Por eso, su mamá estuvo presente de otra manera durante toda la peregrinación: estampada en su remera y como parte de una promesa que terminó con la llegada al templo, donde se reencontró con el Señor y la Virgen del Milagro.

Una llegada que quedó marcada por la emoción

Al bajar de la bicicleta, la emoción fue inevitable. La postal se convirtió en una de las imágenes más conmovedoras de la jornada. El peregrino llegó a destino después de recorrer kilómetros y llevó consigo mucho más que el cansancio del viaje: una historia, un recuerdo y la ausencia de alguien muy importante.

En el marco del Milagro salteño, donde miles de fieles llegan cada año para agradecer, pedir y renovar sus promesas, este peregrino encontró una forma de mantener cerca a su mamá en una fecha que, por primera vez, tendrá que vivir sin ella. Y así, entre lágrimas y emoción, llegó a la Catedral: pedaleando por su fe, por su promesa y también por ella.

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