Un salvataje millonario llega al transporte: ¿Podrá evitar el colapso que ya se siente en las calles?
Un auxilio millonario llega para evitar lo peor, pero los choferes denuncian deudas millonarias y las frecuencias ya se redujeron drásticamente. ¿Será suficiente para calmar la tormenta perfecta que amenaza con paralizar todo?
La crisis del transporte público entró en una fase decisiva, con un horizonte aún incierto tras una reunión clave en el Ministerio de Economía provincial. Comenzó a tomar forma una alternativa de emergencia: un anticipo de $2.000 millones en concepto de futuras compensaciones tarifarias, destinado a amortiguar el impacto del abrupto aumento del gasoil.
La medida se discute como un salvataje coyuntural para descomprimir una situación que ya muestra síntomas de colapso. El incremento del combustible -que en pocas semanas pasó de unos $1.400 a cerca de $2.500 por litro- desordenó por completo la ecuación de costos de las empresas.
Estas reaccionaron con recortes de frecuencias y advertencias sobre posibles ajustes más profundos. En ese contexto, el aporte provincial aparece como un puente financiero para sostener el sistema en lo inmediato, más que como una solución estructural.
¿Qué alcance tendrá este auxilio financiero?
Según trascendió, el desembolso permitiría cubrir parte del mayor costo operativo derivado del gasoil, evitando -al menos por ahora- una profundización del conflicto que amenaza con paralizar el servicio. Esta asistencia de fondos por parte de la Provincia alcanzará a todas las líneas y empresas que operan en la Capital y en el interior.
Pero el alivio sería transitorio. En la Casa de Gobierno ya anticipan que la discusión de fondo quedará para la próxima semana, cuando funcionarios y empresarios vuelvan a sentarse a negociar un rediseño integral del sistema.
¿Qué postura mantiene el Municipio?
Mientras tanto, el Municipio de San Miguel de Tucumán se mantiene firme en su postura. La intendenta Rossana Chahla ya dejó en claro que no habrá nuevos subsidios sin una reestructuración “eficiente”, y desde su equipo remarcan que las empresas aún no presentaron información clave sobre costos y recorridos.
La decisión política es no seguir inyectando fondos sin cambios de fondo. En los hechos, la reducción de unidades en circulación -de 377 a apenas 250- ya impacta en la experiencia cotidiana de los usuarios, especialmente en horas pico.
¿Qué presión ejerce el frente sindical?
El frente sindical, por su parte, agrega presión y dramatismo. Desde la UTA advierten que hay 3.100 puestos de trabajo en riesgo y denuncian atrasos salariales significativos.
Los choferes aún no percibieron la totalidad de los haberes de marzo y arrastran una deuda cercana a los $650.000 por trabajador. La amenaza de medidas de fuerza sobrevuela como telón de fondo.
En esa línea, el anticipo de $2.000 millones puede evitar un colapso inmediato, pero no despeja la incógnita de fondo: cuánto tiempo más puede sostenerse un esquema que, a todas luces, ya no cierra.