Un solo actor, mil engaños: llega a Santa Rosa la obra que juega con lo que estás dispuesto a creer
Un solo actor, un relato de García Márquez y una pócima que promete curarlo todo pero es apenas agua coloreada: la obra que desembarca en Santa Rosa juega con los límites de la credulidad y deja una pregunta incómoda sobre cuánto estamos dispuestos a creer.
Este viernes a las 21, el Teatro Español de Santa Rosa recibe "Blacamanes | Vendedor de ilusiones", un unipersonal de Oscar Rodríguez que adapta un relato de Gabriel García Márquez y mete al público en el mundo de los vendedores de pócimas milagrosas.
La función será en la sala de Hilario Lagos 44, con apertura de puertas a las 20.30. La propuesta llega después de recorrer distintas localidades del interior de La Pampa.
La obra parte de un texto del escritor colombiano y se sumerge en el realismo mágico para rescatar la figura de los "buhoneros": aquellos vendedores ambulantes que cruzaban pueblos y ciudades ofreciendo remedios capaces, según ellos, de curarlo todo.
Dos Blacamanes, una frontera difusa
En ese universo aparece Blacamán "el malo", cuya historia es narrada por su alter ego, Blacamán "el bueno". De ahí sale el nombre de la obra: hay más de un Blacamán y, en los dos casos, la línea entre la verdad, el engaño y la ilusión se vuelve difícil de trazar.
Rodríguez se pone en la piel de todos los personajes. La puesta se apoya en el trabajo actoral y en el poder de la palabra, y a través de esos relatos indaga en los mecanismos de la persuasión y en cómo se construye una ilusión hasta que el otro termina creyendo.
El contraveneno que no cura nada
Uno de los elementos centrales es el contraveneno milagroso, presentado como una pócima capaz de proteger de cualquier mal, aunque en realidad no sea más que agua coloreada. Ese recurso sirve de disparador para explorar, con humor y absurdo, una pregunta que atraviesa toda la historia: ¿hasta dónde llega la credulidad y dónde empieza el engaño?
La propuesta invita a entrar en un mundo donde las palabras pueden volverse promesas, las promesas certezas y una simple agüita coloreada, el más extraordinario de los contravenenos.