Un sueño de décadas se hizo realidad en Ibarlucea: lo que pasó en el predio dejó a todos sin palabras
Después de más de veinte años de espera, algo histórico vibró en Ibarlucea. El Club Bancario vivió una jornada que sus socios nunca olvidarán, pero ¿qué fue exactamente lo que hizo llorar a más de uno en la tribuna?
El Club Bancario escribió una página imborrable en su historia al estrenar su propio estadio. Después de más de veinte años de jugar en canchas prestadas, cientos de familias vivieron una jornada cargada de emoción en Ibarlucea, donde por fin se pateó la pelota en casa.
El sábado 14 de marzo de 2026 quedará grabado a fuego para la institución. Ese día, el equipo de fútbol que milita en la Liga Rosarina disputó por primera vez un partido oficial como local en su flamante predio de Ibarlucea. La escena era impensada años atrás.
Centenares de socios, padres y niños colmaron las instalaciones para ser testigos del hito. Entre abrazos y anécdotas, muchos recordaban las dificultades de las últimas dos décadas, donde el club era un “nómade” deportivo, sin un lugar propio para competir.
¿Cómo empezó todo este proyecto?
La semilla de este sueño se plantó hace más de diez años. Fue cuando desarrolladores de la zona invitaron al Bancario a ser parte de un proyecto deportivo integral. El hockey fue el deporte pionero, logrando instalar su cancha en el terreno.
Con el tiempo, el fútbol masculino que participa en la competencia rosarina se sumó al crecimiento, impulsando aún más las obras. Los primeros pasos en el predio no fueron sencillos.
Los dirigentes y socios recorrían un terreno prácticamente abandonado, teniendo que imaginar el complejo deportivo que hoy es una realidad. La transformación requirió de un esfuerzo monumental.
¿Qué encontraron las familias en el nuevo predio?
Lejos quedaron aquellas imágenes de abandono. Hoy, el predio del Club Bancario en Ibarlucea es un complejo modelo. Cuenta con instalaciones deportivas en pleno funcionamiento, vestuarios completos con duchas y lockers, un gimnasio equipado y amplios sectores parquizados para el esparcimiento.
Además, la comodidad de los socios está asegurada con un estacionamiento propio y un espacio gastronómico para disfrutar después de la actividad física. Cada rincón habla del trabajo realizado.
Este logro es el fruto de incontables jornadas de trabajo voluntario. Padres, madres, dirigentes y socios dedicaron mañanas heladas y largas horas de su tiempo para levantar paredes, pintar y acondicionar el lugar. Fue un sacrificio colectivo que ahora empieza a dar sus frutos más dulces.
La inauguración oficial del campo de juego no es el final, sino el comienzo de una nueva era para el club. Se abre un capítulo pensado en las futuras generaciones, que podrán crecer con una identidad y un sentido de pertenencia fortalecidos por tener, por fin, una casa propia.
La tarde del sábado 14 de marzo fue más que un partido de fútbol. Fue la coronación de un sueño colectivo, la materialización de años de perseverancia y la promesa de un futuro lleno de nuevas historias por vivir dentro de los límites de su propio terreno en Ibarlucea.