Un sueño de la infancia toma forma: el hombre que construye su propio avión en la Patagonia

¿Es posible construir un avión con tus propias manos? Un técnico electricista de Chubut pasó de mirar el cielo de niño a estar a punto de estrenar su propia aeronave, “Chimuelo”, en un taller patagónico. Te contamos la increíble historia detrás de este sueño que ya superó las inspecciones oficiales.

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Un sueño de la infancia toma forma: el hombre que construye su propio avión en la Patagonia

Un técnico electricista de Comodoro Rivadavia está a punto de cumplir un anhelo que lo persigue desde que tenía cinco años. Santiago Horcajo no solo se convirtió en piloto a los 40, sino que lleva más de tres años construyendo su propia aeronave, un proyecto que hoy está completado en un 90%. La historia es un testimonio de perseverancia, comunidad técnica y un profundo amor por la aviación que germinó en los aeroclubes de Chubut.

El proyecto, que comenzó hace poco más de tres años, se desarrolla en su taller de Comodoro Rivadavia. Santiago vive allí desde hace cuatro años, pero su vínculo con la aviación se forjó durante su larga residencia en la localidad de Sarmiento, a poco más de cien kilómetros, donde siempre estuvo ligado a los aeroclubes de la región.

De técnico electricista a constructor aeronáutico

Su vida profesional ha transcurrido lejos de las cabinas de vuelo. Santiago es técnico electricista, un oficio que ejerce desde hace casi 25 años. Sin embargo, su pasión por los aviones siempre encontró un cauce, primero a través del aeromodelismo. “Compré mis primeros aeromodelos, armé y volé modelos”, recuerda. Para él, pilotear un avión real era “una meta inalcanzable”, hasta que decidió cambiar su historia.

El punto de inflexión llegó a los 40 años, cuando con el apoyo de su familia comenzó el curso para obtener su licencia de piloto. Fue en medio de esa formación cuando surgió una idea aún más ambiciosa. “A mitad del curso de piloto empecé con la idea de tener mi propio avión”, explica Santiago a TN.

Desde chico se interesó en la aviación. (Foto: gentileza Santiago Horcajo)
Desde chico se interesó en la aviación. (Foto: gentileza Santiago Horcajo)

La comunidad que hizo posible el sueño

La construcción no fue un camino solitario. Un encuentro clave fue con Miguel Scheinin, un experimentado constructor y diseñador de aviones cuya familia lleva años colaborando con la aviación experimental. Scheinin le facilitó los planos y se convirtió en un asesor fundamental. “Aplicando mi pericia adquirida durante tantos años en la parte técnica, consultando todos los días y aprendiendo cosas todos los días, llegué hasta este punto”, afirma Santiago.

Este proyecto lo insertó en la vibrante comunidad argentina de aviación experimental. “En la aviación experimental conocí un montón de gente. En la Argentina es muy fuerte. Hay mucha gente muy inteligente, muy capaz y muy buena de dar sus conocimientos”, destaca. Este intercambio de saberes fue un pilar para avanzar.

Video Placeholder Chimuelo, el avión que creó el aficionado. (Video: gentileza Santiago Horcajo)

El riguroso camino de las inspecciones oficiales

El avión, que lleva la matrícula experimental LVX-1009, no es un proyecto aficionado sin control. La Administración Nacional de Aviación Civil (ANAC) supervisa su construcción. “El avión ya tiene dos inspecciones aprobadas por la ANAC. Hay una tercera que pronto se va a culminar”, detalla Santiago. Una vez completada esa etapa final y una exhaustiva puesta a punto, la aeronave estará lista para sus primeros vuelos de prueba.

“Ya tengo el avión avanzado en un 80% en condiciones de poder empezar a realizar los primeros vuelos”, afirma. La matrícula LVX-1009 lo ubica como el avión número 1009 en una serie histórica de aeronaves experimentales argentinas que se remonta a la década de 1950.

Chimuelo tiene dos de tres verificaciones oficiales para poder volar. (Foto: gentileza Santiago Horcajo)
Chimuelo tiene dos de tres verificaciones oficiales para poder volar. (Foto: gentileza Santiago Horcajo)

Chimuelo: el nombre cargado de significado patagónico

La aeronave tiene un nombre con profunda raigambre local: Chimuelo. Surgió en el Aeroclub de Sarmiento, un lugar especial para Santiago. El nombre es un homenaje al histórico avión Chimango, que perteneció al legendario piloto patagónico Casimiro Szlapelis. Pero también evoca una imagen poética de la región.

“Chimuelo en el campo le dicen diminutivamente a un pajarito muy chiquito que vuela de mata en mata y que, siendo chiquito y todo, se anima a volar en el aire de la Patagonia”, explica Santiago. Esta metáfora refleja el espíritu de su proyecto: una creación modesta que se atreve a surcar los inmensos cielos del sur.

Dentro de poco Chimuelo estará por los aires. (Foto: gentileza Santiago Horcajo)
Dentro de poco Chimuelo estará por los aires. (Foto: gentileza Santiago Horcajo)

Las especificaciones técnicas de una creación única

Chimuelo es una aeronave con características técnicas particulares. Está propulsado por un motor de automóvil adaptado para uso aeronáutico, específicamente un Honda Fit de 130 caballos de fuerza, que Santiago describe como “muy noble”. Tiene un peso al despegue de aproximadamente 500 kilos y una capacidad de carga de alrededor de 200 kilos, lo que permite transportar a dos personas y algo de equipaje.

Su autonomía es de aproximadamente cinco horas de vuelo, una cifra considerable para una aeronave experimental de este tipo. Cada uno de estos detalles es el resultado de miles de horas de trabajo meticuloso en el taller, donde Santiago combinó su vida cotidiana con la construcción pieza por pieza.

Para volver su sueño realidad. Santiago hizo el curso de piloto y construyó a Chimuelo con sus propias manos. (Foto: gentileza Santiago Horcajo)
Para volver su sueño realidad. Santiago hizo el curso de piloto y construyó a Chimuelo con sus propias manos. (Foto: gentileza Santiago Horcajo)

El apoyo familiar fue el combustible constante de este sueño. “Quiero agradecer principalmente a mi señora y a mi hijo, porque es un sueño que siempre supieron que tenía”, expresa Santiago. El día en que Chimuelo finalmente levante vuelo sobre Comodoro Rivadavia no será solo el estreno de un avión. Será la materialización de una obsesión infantil, el fruto de años de aprendizaje y la prueba de que algunos sueños, con paciencia y determinación, finalmente despegan.

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