Un taekwondista campeón panamericano mató de una patada a un arquitecto en Yerba Buena: la Justicia tomó una decisión que indignó a todos

El taekwondista que mató de una patada a un arquitecto en una pelea de tránsito en Yerba Buena escuchó la sentencia este martes. La jueza definió la pena y la decisión cayó como un balde de agua fría en la familia de la víctima: la Fiscalía había pedido mucho más.

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Un taekwondista campeón panamericano mató de una patada a un arquitecto en Yerba Buena: la Justicia tomó una decisión que indignó a todos
Un taekwondista campeón panamericano mató de una patada a un arquitecto en Yerba Buena: la Justicia tomó una decisión que indignó a todos

Ángel Ismael Cativa, taekwondista de 32 años, fue condenado este martes 6 de octubre a tres años de prisión de ejecución condicional por la muerte del arquitecto Julio Rubén Scidá, ocurrida en 2021 tras una pelea de tránsito en Yerba Buena. La jueza Ana María Iacono dictó la sentencia al finalizar la etapa del juicio dedicada a fijar la pena, y le impuso además reglas de conducta.

El fallo quedó lejos de lo que pedía la Fiscalía, que había reclamado cinco años de prisión efectiva. La defensa, en cambio, solicitó tres años de ejecución condicional, y esa fue la postura que terminó prevaleciendo.

Quién es Cativa y cómo llegó a esta condena

Cativa había sido declarado responsable penal por homicidio preterintencional en abril de 2024, a través de una resolución de la Corte Suprema de Justicia de Tucumán. Ese pronunciamiento cambió la calificación que pesaba sobre él y abrió el debate sobre la sanción aplicable.

El acusado ya había pasado dos años y siete meses en prisión preventiva en un establecimiento carcelario, más 27 días con arresto domiciliario. Después, quedó bajo medidas de menor intensidad.

La noche del crimen

El hecho ocurrió el 16 de octubre de 2021, cerca de las 23.25, en calle Las Rosas, a la altura de la intersección con avenida Presidente Perón. Según la reconstrucción del proceso, Cativa iba en una motocicleta junto a una mujer y habría cruzado un semáforo en rojo.

Patricio Scidá, hijo del arquitecto, que en ese momento tenía 19 años, le reclamó por esa maniobra. Cativa detuvo el rodado, volvió hacia el joven y empezó una discusión que derivó en una pelea.

Julio Rubén Scidá, de 63 años, aguardaba a su hijo dentro de una camioneta y bajó para intervenir y separarlos. En medio del forcejeo, cuando intentaba regresar al vehículo con el joven, recibió una patada de Cativa en el lado izquierdo del rostro.

El golpe le causó fracturas en el maxilar superior, el malar y la órbita izquierdos. Al caer contra el pavimento sufrió además un traumatismo encéfalo craneano grave, con contusión temporal y hemorragia subaracnoidea.

El arquitecto fue llevado al Hospital Padilla y luego derivado al Sanatorio 9 de Julio. Murió el 30 de octubre de 2021, dos semanas después de la agresión. Tras la pelea, Cativa y su acompañante intentaron irse, pero fueron retenidos por personas que estaban en el lugar y después aprehendidos por la Policía.

Un derrotero judicial que duró años

La causa tuvo un recorrido extenso. En agosto de 2022, Cativa había sido condenado a 11 años de prisión por homicidio con dolo eventual. La defensa apeló y al año siguiente otro tribunal mantuvo esa calificación, aunque bajó la pena a nueve años.

Luego de una nueva presentación defensiva, la Corte provincial ordenó revisar la sentencia. Otro tribunal ratificó la condena, que volvió a ser recurrida. Finalmente, en abril de 2024, el máximo tribunal tucumano encuadró el caso como homicidio preterintencional.

Esa figura contempla una agresión cometida con intención de causar un daño en el cuerpo o en la salud que termina provocando la muerte, cuando el medio utilizado no debía razonablemente ocasionarla. La discusión sobre esa calificación y su diferencia con el dolo eventual fue uno de los ejes centrales del proceso.

El pedido de perdón y los alegatos

Durante las audiencias de este lunes y martes declararon distintas personas, entre ellas dos testigos del hecho y un maestro de taekwondo. Cativa también habló ante la jueza y pidió perdón a los familiares del arquitecto.

“Quiero pedir disculpas a la familia. Esto es muy difícil para todos, tanto para ellos como para mi familia. Yo sé que las disculpas no alcanzan. No hay día en que no piense y me arrepienta de todo lo que pasó”, manifestó.

En su alegato, la auxiliar de fiscal Luz Becerra, en representación de la Unidad Fiscal de Homicidios II, conducida por Carlos Sale, subrayó la complejidad que tuvo determinar el límite entre el homicidio preterintencional y el dolo eventual. Recordó que el caso fue analizado por cuatro tribunales y que, de los 12 magistrados que intervinieron, nueve consideraron que correspondía la segunda calificación.

La representante del Ministerio Público Fiscal hizo especial hincapié en la formación de Cativa en taekwondo. Según se expuso en el juicio, había alcanzado el cinturón negro y segundo dan a los 14 años y había sido campeón nacional y panamericano.

“La patada de talón que realizó Cativa contra Scidá fue un medio que escogió contra una víctima vulnerable que estaba ahí intentando frenar la situación. Y en esas circunstancias vino de sorpresa esa patada alta que golpeó a la víctima”, sostuvo Becerra.

Para fundamentar el pedido de cinco años de prisión efectiva, la Fiscalía señaló el motivo que desencadenó la pelea, la intensidad de la agresión, las diferencias físicas y de edad entre ambos y el intento del acusado de retirarse del lugar. También planteó que sus conocimientos en artes marciales debían valorarse como un agravante, al considerar que le exigían mayor cautela frente a una discusión de tránsito.

Tras un cuarto intermedio, Iacono resolvió imponer tres años de prisión de ejecución condicional, sujetos al cumplimiento de reglas de conducta.

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