Un temporal arrasó con todo en un club centenario: la desolación que dejó tras de sí
Un temporal arrasó con un club que cumplió 104 años, dejando pérdidas devastadoras. ¿Podrá la institución recuperarse y seguir compitiendo, o este desastre marcará su fin?
Un violento temporal inundó por completo las instalaciones de un club histórico, dejando pérdidas materiales devastadoras y poniendo en riesgo su continuidad. El agua, que bajó con furia desde el oeste, cruzó la ruta e invadió calles, casas y el corazón de una institución que acababa de cumplir 104 años.
Cerca de la una de la madrugada del Domingo de Pascua, el fenómeno climático cambió el mapa del pueblo en un abrir y cerrar de ojos. Carlos Bobi, presidente del club, relató conmovido: “Tengo más de 60 y es la primera vez que yo veo que el pueblo se inunda. Fue muy triste porque el agua entró por la parte de atrás del ingenio, por el club, e inundó todo… llegó así de golpe”.
¿Qué fue lo que se perdió?
Para el equipo, que se preparaba con ilusión para competir este año en el ascenso de la Liga Tucumana, el golpe resultó letal. El agua cubrió la cancha casi por completo y arrasó con el esfuerzo de años. El saldo material es desolador: se derrumbó parte del cerco olímpico sur, se perdieron los equipos completos de los jugadores y la maquinaria de mantenimiento quedó inutilizada.
“A nuestro guardia no le dio tiempo a nada; el agua entró a la cantina y alcanzó varios metros. Los freezers se movieron de lugar, uno terminó en la cocina. Los tablones y las sillas se hicieron pedazos; incluso encontramos sillas a 300 metros del club. Las pelotas de fútbol se las llevó la corriente… nos quedamos sin nada”, explicó Bobi.

¿Cómo afectó a la comunidad?
El impacto trasciende lo deportivo. El desastre dejó a cerca de 150 familias en una situación crítica, afectando a trabajadores transitorios que hoy ven cómo el agua se llevó lo poco que tenían. “Es lamentable. Hay chicos que han quedado desnudos porque el agua se llevó todo. Los papás quizás tenían unos pocos ahorros para comprar los útiles o la ropa de la escuela y hoy no tienen nada”, describió el dirigente.
El pueblo, que late al ritmo de su ingenio y de su club, enfrenta ahora una urgencia social que desvela a la zona. La institución cede diariamente sus instalaciones para que las escuelas realicen educación física, pero hoy necesita que le devuelvan un poco de todo lo que dio en su siglo de vida.
¿Podrá el club seguir compitiendo?
La gran pregunta que sobrevuela en el pueblo sureño y alrededores es si el club podrá sostener su participación en la Primera B. Con viajes costosos a San Miguel de Tucumán y hasta Tafí del Valle en el horizonte, el presupuesto aprieta más que nunca.
“Hoy estamos sin saber si vamos a poder continuar. Subsistimos con cuotas sociales muy bajas y algunos fondos propios. Nuestro objetivo siempre fue la parte social. Queremos que los chicos tengan una vida sana. Sería una lástima que con esto, si no encontramos financiación para el equipo, no podamos seguir”, sostuvo Bobi con la voz cargada de incertidumbre.

¿Cómo ayudar a la recuperación?
Entre el barro y los daños materiales de su sede, la comunidad empieza a moverse. “Hoy nos toca levantarnos una vez más. El club necesita de su gente, de cada ‘Carasucia’ que sienta estos colores. Cualquier ayuda suma, todo esfuerzo cuenta para ponernos de pie nuevamente”, es el pedido que nace desde la comisión directiva.
Para quienes estén interesados en brindar algún tipo de ayuda, Bobi se ofrece como intermediario. “El que quiera se puede comunicar conmigo; somos un grupo de la comisión y amigos que estamos viendo la forma de cómo vamos a subsistir este año”, dijo. Su número de contacto es 3865683836.
La recuperación del club Santa Bárbara será, en definitiva, la recuperación de la identidad de un pueblo que no se resigna a perder su lugar de encuentro. Hoy, más que nunca, el “Rojo” necesita una mano para que la pelota vuelva a rodar y el barro sea sólo un mal recuerdo.