Un test de ADN reveló un secreto que llevaban oculto 40 años y cambió sus vidas para siempre
¿Imaginas descubrir a los 40 años que los padres que te criaron no son tus progenitores biológicos? Una prueba de ADN desencadenó una investigación que expuso un error hospitalario que permaneció oculto por décadas.
Dos mujeres descubrieron que fueron intercambiadas al nacer en un hospital y criadas por familias que no eran las suyas. Tras cuatro décadas de desconocimiento, una prueba genética desató una investigación que expuso un error en los registros médicos, llevando a un encuentro que redefinió sus identidades.
Paula y Gabriela nacieron en 1986, pero recién ahora, a los 40 años, supieron la verdad sobre sus orígenes. Ambas fueron criadas por padres que creían que eran sus hijas biológicas, viviendo vidas radicalmente diferentes desde la infancia.
¿Cómo se enteraron del intercambio?
Paula decidió hacerse un test de ancestralidad, un análisis genético que estima las regiones de origen de los antepasados a partir del ADN. Los resultados no coincidían con los de sus padres, por lo que repitió la prueba, obteniendo el mismo resultado inesperado.
Esto la llevó a contactar a su abogado, Ignacio Leguizamón Peña, quien inició un trámite judicial para solicitar los documentos del Hospital Italiano. Buscaron las actas de nacimiento de los días 21, 22 y 23 de marzo, ya que Paula había nacido el 22.
¿Qué encontraron en los registros?
Según los registros, el día 22 ninguna bebé había nacido en el hospital. La confusión surgió por un error en el cambio de guardia, donde anotaron a Paula como nacida un día antes. Gabriela, la segunda hermana, figuraba que había nacido apenas 13 minutos después y con 100 gramos de diferencia.
Tras investigaciones, lograron entrecruzar datos y encontraron el domicilio de Gabriela, quien vivía en el Conurbano. La contactaron para comunicarle que existía la posibilidad de que sus padres no fueran los biológicos, sugiriendo una prueba de ADN para corroborarlo.
Paula vivió una vida privilegiada, mudándose a Miami con una familia de profesionales de clase alta hace 30 años. Se recibió de abogada y tiene dos hijos. En contraste, Gabriela vivió en Morón en una familia de clase media que trabaja y lucha para llegar a fin de mes.
Este caso destaca las implicaciones profundas de errores administrativos en instituciones médicas, afectando identidades y relaciones familiares durante décadas. La revelación ha generado preguntas sobre responsabilidades y compensaciones, con el proceso judicial aún en curso.