Un testigo iraní revela el nombre clave y el viaje secreto del cerebro del atentado a la AMIA
Un testigo iraní desclasifica detalles escalofriantes: revela la identidad del cerebro del ataque, su alias de ingreso al país y cómo el régimen teocrático supervisó cada paso. La justicia argentina ya tiene nuevos nombres para procesar.
Nuevas y explosivas declaraciones de un testigo iraní disidente en Francia arrojan luz sobre la planificación del atentado a la AMIA. La información señala a un alto funcionario de inteligencia que ingresó al país caracterizado como “obispo” para supervisar personalmente los preparativos del ataque terrorista. Estos testimonios, recogidos en diciembre pasado por la Unidad Fiscal AMIA, apuntan directamente a la responsabilidad del régimen iraní y Hezbollah en la voladura que dejó 85 muertos.
La Unidad Fiscal de Investigación UFI-AMIA viajó a Francia en diciembre pasado para tomar declaración a cuatro iraníes disidentes que residen en ese país. Estos mismos testigos ya habían declarado ante el juez Juan José Galeano en 1998, pero ahora ampliaron su testimonio con datos concretos.
El testimonio más relevante es el de Hadi Roshan Ravani, quien apuntó como responsable de la organización del atentado a Alí Asghar Hejazi. Según Ravani, Hejazi está a cargo del área de inteligencia del gobierno teocrático iraní y era la “mano derecha” del ayatollah Ali Jamenei, el líder supremo asesinado el 28 de febrero en el inicio de la actual guerra en Medio Oriente.
El hombre clave que llegó disfrazado
Según la declaración, Alí Asghar Hejazi viajó a la Argentina un año antes del atentado para encargarse de todos los preparativos. El dato crucial es que ingresó al país el 26 de marzo de 1993 caracterizado como “obispo”.
“Ali Asghar Hejazi era la máxima autoridad responsable del ataque contra la AMIA. Comenzó en Irán supervisando los preparativos del atentado y en 1993 viajó a Argentina para asegurarse de la viabilidad de la operación y de que los agentes que iban a actuar eran fiables”, indicó Ravani en su testimonio.
El testigo fue contundente: no se trataba de una simple supervisión. A Hejazi se le rendían cuentas y su viaje a suelo argentino tuvo el objetivo de verificar la información recibida y garantizar el éxito de la operación terrorista.
¿Cómo se gestó la operación terrorista?
En su declaración, Hadi Roshan Ravani aportó detalles sobre la mecánica interna del régimen. Explicó que “una operación terrorista la determina el comité Vijeh, presidido por Ali Asghar Hejazi”. Lo describió como la persona más importante del régimen después de Jamenei, con quien hablaba directamente, al igual que con su hijo y sucesor, Mojtaba Jamenei.
“En el comité Vijeh se elige la acción terrorista, que luego pasa al consejo de seguridad nacional para su aprobación, y con el aval del líder supremo se ejecuta”, detalló el testigo. Según su relato, Irán comenzó a preparar el atentado en 1983, cuando enviaron a Mohsen Rabbani, el ex agregado cultural de la embajada iraní en Buenos Aires, con ese propósito específico.
Ravani describió un modelo de reclutamiento: “Aplicaron en Argentina el mismo modelo que se había empleado con Hezbollah en el Líbano: identificar a musulmanes locales para atraerlos a las mezquitas donde Rabbani ejercía como imán. Entre estos jóvenes reclutados, Rabbani elegía a aquellos con probabilidades de participar”.
Los informes sobre las vulnerabilidades de la comunidad judía en Argentina, enviados por Rabbani y por Taha Abde Khodaei (consejero cultural de la embajada desde 1990), fueron clave. Con esa información, el comité Vihej decidió seguir adelante con los preparativos del atentado.
La prueba documental que emerge del pasado
Como prueba material de la responsabilidad iraní, Ravani aportó el recorte del diario en farsi *Iran Zamin*, publicado un mes después del atentado a la AMIA. El artículo, según el testigo, revela “nuevos documentos sobre los planes y actividades del régimen en Argentina”.
El diario señalaba: “Documentos obtenidos desde el interior del régimen informan sobre amplias actividades terroristas del régimen en algunos países de América del Sur, Central y, especialmente, en Argentina”. Incluso se refería a Argentina como el “Segundo Israel” debido a su numerosa población judía.

El medio citaba un documento interno que evaluaba la presencia de unos 250.000 musulmanes en Argentina, en su mayoría árabes del Levante, y destacaba una “transformación” en ellos tras la Revolución Islámica de Irán. El texto afirma que jóvenes se sentían “especialmente atraídos” por dicha revolución.
El ataque, según el testimonio de Ravani, fue organizado por el grupo islámico libanés Hezbollah con el apoyo y financiamiento de Irán. La información surge en un momento crucial, ya que el jueves pasado se pidió el procesamiento de los iraníes involucrados en el caso.
Hadi Roshan Ravani, quien reside legalmente en Francia desde 1982 y es miembro del Consejo Nacional de la Resistencia iraní, declaró: “He investigado y he descubierto nueva información sobre las personas implicadas y sus actividades dentro del régimen”. Su objetivo fue completar la declaración que ya había realizado en 1998.