Un testigo reveló un escopetazo en el playón de Alta Barda durante el juicio a cuatro policías
Un testigo afirmó haber escuchado un escopetazo cuando la Policía llegó al playón de Alta Barda. ¿Qué más reveló la tercera jornada del juicio contra los cuatro efectivos?
El dato sacudió la sala: un joven aseguró haber escuchado un disparo de escopeta cuando el patrullero llegó al playón de Alta Barda. La tercera jornada del juicio contra cuatro efectivos de la Policía de Río Negro, acusados de torturar a dos adolescentes, sumó un testimonio que podría ser clave.
Jorge Luis Espinoza, Mauricio Omar Escobar, Ana María Marilaf y Betiana Soledad Beltrán, quienes prestaban servicio en la Comisaría 47 de J.J. Gómez, están en el banquillo de los tribunales provinciales de Roca. La fiscalía sostiene que esa madrugada, en lugar de llevar a los jóvenes a la dependencia, los trasladaron a una zona de bardas donde ocurrieron las agresiones.
El momento del disparo
El testigo, que estaba en el playón junto a los adolescentes y otros amigos, relató que al ver llegar el móvil policial decidió subirse a su moto para retirarse. "Me subí a mi moto y cuando la arranqué sentí el escopetazo al lado de mi moto", declaró este miércoles.
Sin embargo, el joven no pudo precisar cuántos efectivos viajaban en el patrullero, ni quién efectuó el disparo, ni presenció el momento en que los chicos fueron subidos al vehículo. Lo ocurrido después lo conoció por los propios relatos de las víctimas.
Otro testigo aportó más datos: fue interceptado por un patrullero alrededor de las 2 de la madrugada mientras circulaba por Alta Barda. En el móvil viajaban cuatro policías, dos hombres y dos mujeres, que lo hicieron bajar a él y a su acompañante para revisar el vehículo. No pudo identificar a los efectivos.
¿Qué dice la acusación?
La Fiscalía atribuye a Espinoza las agresiones, los disparos y las amenazas. Escobar, Marilaf y Beltrán están acusados como partícipes primarios. Las defensas, por su parte, cuestionan la calificación de torturas y la responsabilidad individual de cada uno.
La escopeta y los registros de la Comisaría 47
El escopetazo volvió a poner sobre la mesa un tema que ya había aparecido en la audiencia anterior: la posible utilización de una escopeta y los registros que debían existir si el arma había sido retirada. Fernando Ceferino Ruarte, segundo jefe de la comisaría en 2024, había explicado que ese armamento debía quedar asentado.
En esta nueva jornada declaró el oficial de servicio de aquella madrugada, la máxima autoridad en la dependencia. Confirmó que el uso de una escopeta debía registrarse y que solo podía ser utilizada por personal capacitado. Aclaró que no vio salir a los acusados con el arma y que, tras la denuncia, verificó que estaba en la unidad.
Un perito también declaró sobre un elemento de ocho milímetros hallado durante la investigación. Dijo que era compatible con una posta de goma, aunque no pudo confirmarlo de manera categórica sin estudios adicionales.
Las lesiones de los adolescentes también fueron analizadas. Una integrante del personal de salud que los atendió esa madrugada afirmó que ambos tenían cortes y escoriaciones. Uno de ellos presentaba una herida "producida por un perdigón", aunque el elemento no estaba alojado en la pierna.
La reunión tras la denuncia
El oficial de servicio relató que, cuando los familiares de uno de los chicos llegaron a la comisaría para denunciar la agresión, convocó a los cuatro acusados y les preguntó si sabían algo. "Ninguno, salvo Escobar", respondió al ser consultado sobre quién habló.
Escobar solo dijo que habían salido a realizar la tarea asignada. El testigo confirmó que era el encargado de calle esa madrugada, con la función de dirigir las tareas de prevención fuera de la dependencia. En otro interrogatorio, el oficial insistió en que les preguntó si tenían relación con el hecho y le respondieron que no.
Este testimonio se suma al de una mujer policía que estaba de guardia. Ella declaró que no recibió información sobre el traslado de los adolescentes ni sobre la salida de una escopeta, y que durante el recorrido se hicieron reportes "sin novedad".
La misma testigo contó una reunión posterior convocada por Escobar en el quincho de la unidad. Según su relato, el sargento pidió que dejaran los celulares, se disculpó, dijo que se había equivocado y habló sobre "lo que tenían que decir" y "cómo lo tenían que decir". No obstante, aclaró que no advirtió un plan conjunto entre los cuatro imputados.
El juicio continuará con más testigos. También se mencionó la posibilidad de que los acusados presten declaración antes de los alegatos.