Un tocamiento en el recreo terminó con cuatro alumnos fuera del CAE: qué resolvió la escuela
Cuatro estudiantes de 2° año quedaron fuera del CAE tras un episodio de acoso que la escuela calificó como falta muy grave. La decisión no fue de una sola persona y hay familias que todavía no la aceptan: qué resolvió el consejo de convivencia y cómo sigue la trayectoria de los involucrados.
La Escuela Secundaria del Club Atlético Estudiantes (CAE) – Instituto D170, de Entre Ríos, resolvió desvincular a cuatro alumnos de 2° año tras un episodio de acoso ocurrido el 1° de septiembre, en el que un compañero fue inmovilizado y sufrió un tocamiento indebido. El caso salió a la luz a partir de declaraciones de la directora de Educación de Gestión Privada del Consejo General de Educación (CGE), Judith Trembecki.
En un primer momento se habló de tres agresores y una víctima. Con el correr de la investigación interna, el número cambió: fueron cuatro los estudiantes involucrados y una quinta la persona agredida.
Qué dijo la funcionaria del CGE
Trembecki explicó que el organismo interviene en este tipo de situaciones a través de la supervisión, que acompaña y orienta a las instituciones. “La situación es delicada, sobre todo porque involucra a menores de edad. Preferimos hablar con delicadeza, con cuidado, con prudencia, para no exponer a nadie”, sostuvo.
La funcionaria evitó la palabra expulsión y habló de “trayectoria educativa”. Recordó que desde 2006 la escuela secundaria es obligatoria y que existe un código de convivencia escolar con faltas leves, graves y muy graves. “En este caso, se consideró que la falta era muy grave, y ante una falta muy grave la sanción también es proporcional”, afirmó.
Según Trembecki, la decisión no fue unilateral: hubo reuniones del consejo escolar de convivencia. “Lo que pedimos también es que se pueda garantizar una continuidad de la trayectoria del estudiante”, agregó, y remarcó que frente a toda falta hay un límite.
El relato de la rectora: cómo fueron los hechos
La rectora del nivel secundario, Susana Hernández, detalló en un escrito al que accedió Entre Ríos Ahora lo ocurrido el 1° de septiembre. Fue después del almuerzo, en planta alta, frente al espacio de tutoría. Dos estudiantes rodearon a un tercero, saltando y gritando su nombre. Se sumaron otros dos y, con la víctima inmovilizada, uno de ellos le tocó los glúteos de manera inapropiada.
El adolescente agredido empujó a los atacantes, salió de la situación y avisó a su preceptor y a la tutora Romina Solís, que lo contuvieron. Para entonces, los cuatro involucrados ya se habían retirado del establecimiento porque había terminado el horario de clases.
El descargo de las familias y las sanciones
Al día siguiente, el Equipo Directivo convocó a los cuatro implicados. Todos reconocieron lo ocurrido y uno admitió haber sido el responsable del tocamiento indebido. También se citó a las cuatro familias para el acta de descargo individual.
El 3 de septiembre se concretaron las cuatro reuniones. En tres, las familias aceptaron lo dispuesto y reconocieron la gravedad del hecho. La cuarta minimizó lo sucedido: argumentó que se trata de una forma de comportarse habitual de los alumnos y que, como su hijo no había producido el tocamiento, no correspondía aplicar la misma gravedad.
Las medidas se notificaron por correo electrónico: sanción por escrito, la no participación de los cuatro en las Jornadas Deportivas de la Semana del Estudiante, la suspensión provisoria del Campamento de Octubre y la matriculación “en suspenso” para el ciclo lectivo 2027.
El 4 de septiembre se presentó en la escuela la familia del alumno agredido. La mamá del adolescente se comunicó luego con la supervisora de educación de gestión privada, Claudia Brehm, para ponerla al tanto. Dos de los involucrados pidieron disculpas a la víctima; los otros dos no lo hicieron porque estaban de viaje deportivo.
La desvinculación y los caminos de cada familia
El 9 de septiembre se reunió el Consejo Escolar de Convivencia para evaluar la situación de cada alumno según su trayectoria en el ciclo lectivo. Allí se decidió la desvinculación automática de los cuatro.
El 16 de septiembre, la escuela convocó a los padres y les comunicó que sus hijos debían buscar otro establecimiento. Las reacciones fueron dispares: una familia no se presentó al encuentro; otra no acepta la sanción; una tercera firmó en disconformidad y ya ubicó a su hijo en otro colegio; la cuarta firmó la notificación y concretó el pase a otra institución.