Un toro de genética ya cuesta casi $10 millones: el dato que explica la suba
Un productor fue a un remate de genética bovina con la idea de sumar un toro a su rodeo. Cuando vio el precio promedio del período, entendió que la cuenta cambiaba: qué encontró la Secretaría de Agricultura detrás de esa cifra.
La Secretaría de Agricultura publicó los números de los remates de genética bovina del período agosto-octubre y el resultado llamó la atención: el precio promedio de los toros trepó a $9.770.983 por animal, con un salto interanual del 61% en pesos y del 57% en dólares.
El relevamiento abarca operaciones por más de 15.500 cabezas, en la ventana que el organismo considera la más relevante para los remates de las cabañas de genética reproductiva.
Cuánto valía antes
En el mismo período de 2025, el promedio había sido de $6.056.272 y US$4038 por ejemplar. La comparación en moneda dura también muestra una suba contundente: hoy cada toro se ubica en torno a los US$6324.
La serie histórica que elabora la Dirección Nacional de Producción Ganadera, con datos de Entre Surcos y Corrales, permite ver la evolución de los últimos años. Entre agosto y octubre de 2023, los reproductores machos rondaban los $1,2 millones por cabeza y los US$1500. Un año después, en el mismo tramo de 2024, esos valores ya se ubicaban cerca de los $4,2 millones y los US$3300.
Por qué suben los precios
Desde el organismo que depende del Ministerio de Economía explicaron el fenómeno por el interés de criadores y productores en mejorar la eficiencia y la calidad genética de sus rodeos. Esa búsqueda, según la evaluación oficial, se da en un contexto de mayor estabilidad climática y mejores perspectivas forrajeras.
A eso se suma un incentivo concreto: los beneficios del Régimen de Incentivo para Medianas Inversiones (RIMI). Según lo informado, el instrumento permite a los productores amortizar en su totalidad los reproductores en el mismo período en que los adquieren.
Una apuesta a largo plazo
Para Agricultura, la suba refleja una recuperación del valor de los reproductores y expectativas positivas para la actividad ganadera. En esa lectura, la inversión en genética aparece como una apuesta de largo plazo para mejorar la calidad del rodeo argentino.