Un útero de 2,5 kilos y una hernia gigante: la doble cirugía que sorprendió en el Hospital Eva Perón
¿Qué pasó cuando una paciente llegó con un útero de 2,5 kilos y una hernia gigante? El Hospital Eva Perón sorprendió con una doble cirugía que le cambió la vida.
Una paciente llegó al Hospital Eva Perón con un cuadro crítico: sangrados recurrentes, anemia severa y un útero de más de 20 centímetros. Lo que parecía un caso complejo se resolvió en una sola intervención de alta complejidad que dejó a todo el equipo médico con la satisfacción del deber cumplido.
¿Qué le encontraron?
La mujer padecía miomatosis uterina, una condición que le provocaba pérdidas abundantes y la había dejado muy debilitada. Los médicos detectaron que su útero había alcanzado un tamaño equivalente a un embarazo de entre 22 y 24 semanas, y pesaba dos kilos y medio.
Además, presentaba una hernia umbilical de gran tamaño, producto de una dermolipectomía previa. Dos patologías que requerían cirugía, pero el equipo decidió resolverlas en un mismo acto quirúrgico.
Una cirugía con doble desafío
El doctor Lucas Carbonell, jefe de Sala de Partos, explicó que la paciente estuvo internada unos diez días antes de la operación para recibir transfusiones y medicación que controlaran las pérdidas. “La anemia podía llegar a comprometer su sistema cardiovascular y su estado general. Por eso priorizamos alcanzar valores que permitieran realizar la cirugía”, señaló.
La intervención fue liderada por Carbonell junto al doctor Carlos Montes, jefe de Tocoginecología. Primero se cateterizaron los uréteres para mayor seguridad, y luego se realizó la histerectomía total. Después, el equipo de Cirugía reparó la hernia y colocó una malla para reforzar la pared abdominal.
Recuperación favorable
A las 24 horas, la paciente ya estaba consciente y movilizándose. Aunque aún sigue con transfusiones por la anemia previa, su evolución es positiva y permanece bajo seguimiento médico.
Carbonell aprovechó para recomendar a las mujeres mayores de 35 años que consulten ante menstruaciones abundantes, coágulos o dolores intensos. Detectar a tiempo puede evitar llegar a cuadros tan graves como este.