Un voto clave en la Corte puso en jaque la absolución de Milani: el detalle que lo complica
Un conjuez salteño metió la cola en la Corte y su voto fue clave para revocar la absolución de César Milani por la desaparición del soldado Ledo. Lo que escribió sobre el acta del 29 de junio de 1976 y una contradicción que el expediente no pudo tapar.
La Corte Suprema de Justicia de la Nación revocó la absolución de César Santos Gerardo del Corazón de Jesús Milani por la desaparición del soldado conscripto Alberto Agapito Ledo, y en esa decisión tuvo un peso determinante el voto del camarista federal salteño Luis Renato Rabbi-Baldi Cabanillas, convocado como conjuez del máximo tribunal.
Rabbi-Baldi integró la mayoría que dejó sin efecto el fallo que había beneficiado al exjefe del Ejército. Su voto propio, extenso, aportó el andamiaje jurídico de fondo para descalificar por arbitrario el pronunciamiento de las instancias inferiores.
El nudo del caso
El eje de su argumentación apuntó a desarmar la justificación de los jueces que habían calificado el accionar de Milani como una "conducta neutral" y un "mero trámite burocrático" al momento de labrar el acta de deserción, el 29 de junio de 1976.
Para el conjuez, los roles no pueden medirse en abstracto, sino dentro del escenario real de los hechos. Recordó que el destacamento militar operaba acantonado en una escuela de Monteros, en pleno Operativo Independencia, con apenas tres oficiales al mando —entre ellos Milani— y en contacto diario y estrecho con la tropa.
En ese contexto, remarcó que el acta no era una simple planilla, sino el instrumento con efectos jurídicos que dio por acreditada una supuesta fuga voluntaria y selló formalmente la versión oficial sobre el destino del conscripto.
"Si bien el entonces subteniente Milani pudo no haber sido garante de la vida del soldado Ledo, sí lo era de la verdad y de la fe pública, en tanto le correspondía constatar lo efectivamente sucedido y consignarlo con fidelidad", sostuvo el conjuez en sus considerandos.
La contradicción que pesó
Otro de los puntos determinantes que subrayó Rabbi-Baldi fue la contradicción material del expediente. Mientras en el juicio se dio por probado que Ledo fue retirado de su cama de madrugada sin sus pertenencias ni sus anteojos indispensables, el acta atribuida a Milani dejó asentado que el soldado "se fugó del vivac (...) llevándose su equipo de campaña".
Ese dato notorio, según el conjuez, impedía convalidar que "no existían ni indicios" de sospecha para el oficial instructor. A su vez, descalificó el manejo probatorio del juicio oral sobre la firma del documento.