Una alemana en Misiones: el voluntariado que le cambió la vida y el difícil adiós
Una joven alemana llegó a Misiones para hacer un voluntariado de nueve meses. Conocé cómo fue su experiencia, los lugares que recorrió y por qué le costó tanto despedirse.
Después de nueve meses de servicio en Misiones, la joven alemana Hannah Heddergott se despide con el corazón repleto. “Es difícil sumar todo lo que viví en una sola palabra”, confiesa la voluntaria de 21 años, que llegó desde su país para conocer una realidad muy distinta a la suya.
Hannah Emilia María Heddergott, oriunda de la ciudad de Alzey, cerca de Frankfurt, aterrizó en la provincia casi sin terminar el colegio secundario. Su viaje fue posible gracias a un programa de la Iglesia católica alemana, que la convocó para realizar tareas sociales en distintos puntos de Misiones.
¿Dónde trabajó la voluntaria?
Durante su estadía, la joven prestó servicios en una parroquia, colaboró en un hogar de niños y acompañó clases de inglés en dos establecimientos educativos de Posadas: el Instituto Parroquial Don Bosco y el Instituto San Miguel. En el primero, trabajó con alumnos del nivel secundario; en el segundo, con chicos de inicial y primaria.
Los primeros tres meses los pasó en la localidad de Puerto Rico, donde vivió con religiosas y trabajó en un hogar de niños. “No podía salir por el calor, era bastante chocante al principio porque no estaba acostumbrada”, recordó sobre sus primeras semanas en tierra misionera.
El paso a Posadas y una familia que la adoptó
Su mentora, la hermana Olivia, fue quien la invitó a sumarse al programa Patio Para Jugar (PPJ) en Posadas, una iniciativa que combina juegos, catequesis y merienda para los más chicos. Allí conoció a la profesora de inglés Silvina López, con quien compartió tareas en las aulas.
Con el tiempo, la familia de Silvina –sus padres, Arnaldo López y Cristina Untersteiner, y su hijo Alejandro– le abrió las puertas de su hogar. Desde marzo, Hannah vivió con ellos. “La familia es muy cálida, me recibió con los brazos abiertos. Me sorprendió la amabilidad y la predisposición”, destacó la joven.
“No fue fácil la adaptación”
A pesar de la experiencia positiva, Hannah reconoce que el comienzo fue duro. “Extrañé y lloré mucho al principio, no fue fácil la adaptación”, admitió. El idioma y las costumbres fueron una barrera que tuvo que sortear día a día.
Sin embargo, con el tiempo aprendió a valorar el ritmo de vida local. “Aprendí mucho sobre mí en este tiempo y de la gente, que acá tiene otro ritmo”, aseguró. La despedida en la parroquia el domingo pasado la emocionó más de lo que esperaba: “No pensé que me iba a afectar tanto”.
Hannah también tuvo la oportunidad de conocer algunos rincones del país cuando su padre, Guntram König, y sus hermanos Elisa, Teresa y Johannes la visitaron en abril. Juntos recorrieron las Cataratas del Iguazú y Buenos Aires. “No puedo tener una impresión del país entero porque no pude recorrerlo. Solamente permanecí en la provincia”, aclaró.
Ahora, la joven se prepara para iniciar una nueva etapa: estudiará Estudios Transculturales, una carrera que se dicta en Alemania, Francia y España. “Creo que siempre vale la pena salir de la zona de confort y aprender algo nuevo”, reflexionó quien se va encantada con la naturaleza y la gente de Misiones.