Una amenaza silenciosa se cernía sobre un puente clave: lo que hicieron para evitarlo te sorprenderá
Una cascada en retroceso amenazaba con llevarse por delante una infraestructura clave. Descubre los detalles de la obra de ingeniería que evitó una catástrofe en la movilidad de toda una región.
Una obra de ingeniería hídrica de emergencia se ejecutó para evitar el colapso de un puente vital que conecta miles de personas diariamente. El retroceso natural de una cascada, acelerado por temporales, ponía en riesgo inminente la infraestructura, lo que hubiera generado caos en la movilidad y la economía regional.
Los trabajos para proteger la cascada del arroyo Saladillo avanzan a buen ritmo. Ya se completó la instalación de 19 módulos de protección sobre el cauce, parte de un proyecto diseñado para contener su retroceso y salvaguardar infraestructuras críticas como el puente Molino Blanco y la avenida Circunvalación.
Esta iniciativa, financiada con recursos provinciales luego de que Nación la abandonara, se divide en dos etapas. Su objetivo principal es asegurar la conectividad de miles de vecinos que se trasladan diariamente entre Rosario y Villa Gobernador Gálvez.
¿Por qué la urgencia?
El ministro de Obras Públicas, Lisandro Enrico, explicó la situación crítica. “Por los temporales de los últimos meses, que llevan consigo altos registros pluviales, el caudal de agua hubiese continuado un retroceso natural de la cascada, aproximándose a los pilotes del puente”, detalló.
“Por eso se le dio celeridad a esta obra, el peligro de derrumbe era inminente si no se actuaba”, afirmó el funcionario, subrayando la gravedad del escenario que se logró evitar.

Enrico precisó que son casi 10 mil vehículos los que circulan todos los días por ese punto, transportando personas que van a trabajar, estudiar o moverse dentro del área metropolitana. La obra ya completó la construcción del primero de los dos elementos de contención para la protección de la cascada.
“Ya completamos la construcción del primero de los dos elementos de contención para la protección de la cascada del arroyo Saladillo, es decir, de la pantalla que está más próxima al salto de la cascada, que hoy está a unos 40 metros y marcará un tope a su retroceso”, indicó.
¿Qué se construyó exactamente?
El ministro consignó que “actualmente se completaron los 19 módulos de hormigón armado que componen el primer elemento de contención y se llevan ejecutados 43 de los 53 bloques de anclaje de la segunda pantalla”. Ambas estructuras están enterradas a 33 metros de profundidad a lo largo de 114 metros.
Esta configuración permite estabilizar el sector más crítico de la cascada, evitando su avance hacia el puente. Además, se está trabajando en la construcción de vigas para conectar la primera pantalla con la trasera, reforzando así la estructura y asegurando su misión de frenar el retroceso.

Consecuencias del fracaso
Desde la Secretaría de Recursos Hídricos remarcaron la importancia estratégica de ambas vías. El puente Molino Blanco y el de avenida Circunvalación aseguran el paso de una localidad a la otra en menos de 10 minutos.
Sin esta obra de contención, ambas vías podrían haberse visto afectadas seriamente. Los desvíos alternativos hubieran implicado hasta 8 kilómetros adicionales y más de 20 minutos de traslado extra.
Este impacto hubiera afectado a usuarios de transporte público, la circulación de vehículos particulares y de carga, generando un colapso en la movilidad diaria.
“Esta conectividad resulta clave para el funcionamiento logístico de la región por su vinculación con rutas productivas y accesos a zonas portuarias, impactando tanto en la actividad económica como en la dinámica diaria del Gran Rosario”, destacaron desde el gobierno provincial.
Las obras de protección incluyeron, en primera instancia, intervenciones en el Puente Molino Blanco con el objetivo de reacondicionar su estructura y proteger los estribos. La segunda etapa del proyecto se centró específicamente en la construcción de las dos pantallas subterráneas de contención que hoy están en ejecución.