Una banda desde la cárcel usaba redes para engañar a mujeres y luego las amenazaba
Ofrecían trabajos en redes sociales para obtener material íntimo. Lo que hacían después con esas imágenes es lo que reveló la investigación policial.
Una organización delictiva que operaba desde prisiones bonaerenses fue desarticulada tras una investigación que reveló un complejo esquema de extorsiones sexuales y estafas virtuales. El operativo, llevado a cabo por la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, expuso cómo los acusados, que ya estaban detenidos, lograban contactar y coaccionar a sus víctimas a través de plataformas digitales.
La causa judicial se inició luego de que varias mujeres, algunas de ellas menores de edad, presentaran denuncias. Habían sido contactadas a través de redes sociales como Instagram y TikTok por individuos que se hacían pasar por representantes de agencias o productoras.
¿Cómo captaban a las víctimas?
Los delincuentes ofrecían trabajos como modelos de ropa interior. Con esa excusa, les solicitaban fotos y videos para supuestamente evaluar talles o armar “books”. Una vez que obtenían el material íntimo, comenzaba la fase de extorsión.
Las víctimas eran obligadas a participar en videollamadas de contenido sexual o a enviar más imágenes comprometedoras. Si se negaban, los acusados amenazaban con difundir el contenido entre familiares, amigos o compañeros de escuela. En algunos casos, además, exigían dinero.
Otras maniobras fraudulentas
La banda también utilizaba las imágenes obtenidas para crear perfiles falsos y atraer a hombres. Luego los llamaban haciéndose pasar por policías, acusándolos de haber intercambiado mensajes con menores y pidiéndoles dinero para evitar supuestas denuncias penales.
Además, el material íntimo era publicado en redes sociales para ofrecer fraudulentamente a las víctimas como trabajadoras sexuales, sin su consentimiento. Esto ampliaba el alcance del daño y la exposición de las personas afectadas.
¿Qué se encontró en los allanamientos?
Los operativos apuntaron al presunto líder de la banda, alojado en la cárcel de Sierra Chica, y a su cómplice, detenido en la Unidad Penitenciaria de Merlo. Durante los allanamientos, la Policía secuestró teléfonos celulares y dispositivos de almacenamiento digital utilizados para llevar adelante las maniobras.
El análisis de estos equipos permitió determinar la autoría de los delitos y consolidar la causa judicial contra los dos internos. Se trata del segundo golpe contra el cabecilla, quien ya tenía antecedentes por este tipo de delitos cometidos mientras estaba preso en la Unidad N°1 de Lisandro Olmos.
En esa causa anterior, la organización contaba con colaboradores externos que facilitaban cuentas bancarias para recibir el dinero de las extorsiones y transferirlo al líder. La investigación fue realizada por la División Investigaciones Tecnológicas Especiales de la Policía de la Ciudad de Buenos Aires, con intervención de la UFIJ N°8 de Berazategui, a cargo del fiscal Ernesto Daniel Ichazo y Bianca Grivetto.