Una canadiense contó en Merlo qué salvó a las casas que sobrevivieron al fuego

Una especialista canadiense llegó a Merlo con una pregunta incómoda: ¿por qué hay casas que sobreviven al fuego y otras no? Lo que contó sobre Fort McMurray dejó una lección que muchos prefieren ignorar hasta que el incendio ya está en la puerta.

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Una canadiense contó en Merlo qué salvó a las casas que sobrevivieron al fuego
Una canadiense contó en Merlo qué salvó a las casas que sobrevivieron al fuego

La Dra. Anabela Bonada expuso este viernes en el Aula Magna de la UNLC sobre preparación de viviendas y comunidades ante incendios de interfase, con casos de Canadá y una idea que repitió: la prevención no es solo tarea de los bomberos.

“Todos tenemos una parte para jugar”. Con esa frase como eje, la especialista canadiense Anabela Bonada abrió su presentación en el Aula Magna de la Universidad Nacional de los Comechingones y repasó las lecciones que dejaron los grandes incendios forestales en su país.

La charla se dio en el marco del II Congreso Internacional de Prevención de Incendios de Interfase y puso el foco en las viviendas y las comunidades que viven en zonas expuestas al fuego.

El caso Fort McMurray: cuando la preparación marcó la diferencia

Bonada tomó como ejemplo central el incendio de Fort McMurray, en Alberta, ocurrido en 2016. En esa emergencia se evacuó a unas 88.000 personas y se destruyeron alrededor de 2.400 propiedades.

Sin embargo, los estudios posteriores dejaron una enseñanza clave: algunas viviendas que habían tomado medidas para reducir su riesgo lograron sobrevivir al incendio.

Ese tipo de preparación forma parte de FireSmart, un enfoque desarrollado en Canadá para reducir el riesgo de incendios en viviendas y comunidades.

“Hasta que no te pasa a vos, no te importa, no estás al tanto”, señaló Bonada al describir uno de los grandes desafíos de la prevención. Por eso, sostuvo que el objetivo es que los mensajes y las medidas de preparación lleguen a la población antes de que ocurra una emergencia.

No alcanza con apagar el fuego

Durante su exposición, la especialista remarcó que la prevención no puede ser una tarea exclusiva de quienes combaten los incendios.

Bomberos, brigadistas, investigadores, docentes, estudiantes, propietarios de viviendas, municipios, gobiernos y empresas deben formar parte de una estrategia común.

“Todos tenemos una parte”, insistió.

Bonada también explicó que Canadá atraviesa temporadas de incendios cada vez más complejas, con períodos más prolongados y episodios extremos de calor, viento y falta de lluvias.

En ese contexto, planteó que el crecimiento de las ciudades hacia zonas boscosas y la existencia de viviendas que no contemplan adecuadamente el riesgo de incendios generan nuevos desafíos.

La especialista sumó otro ejemplo: el incendio de Jasper, en Alberta, donde más de 20.000 personas debieron ser evacuadas y cerca del 30% de la ciudad resultó afectada. Allí también se observaron barrios que habían incorporado medidas de FireSmart y lograron atravesar el incendio con mejores resultados.

El humo también forma parte del problema

Otro de los aspectos abordados fue el impacto del humo. Bonada recordó que los grandes incendios registrados en Canadá durante los últimos años generaron episodios de contaminación del aire que afectaron a poblaciones ubicadas a cientos de kilómetros de los focos.

El fenómeno llegó incluso a Europa durante 2023.

Para la especialista, esto permitió que muchas personas que hasta entonces no se sentían directamente expuestas comenzaran a comprender que los incendios forestales pueden convertirse en un problema que trasciende ampliamente el lugar donde se inicia el fuego.

“Hay que aprovechar que está pasando eso para que todos entiendan que todos tenemos una parte acá en reducir este riesgo”, sostuvo.

Más prevención y menos reacción

Bonada también se refirió al costo económico de los incendios y al desafío de destinar mayores recursos a la preparación de las comunidades.

Según los datos que presentó, en Canadá una proporción muy importante de los recursos se destina al combate de los incendios, mientras que una parte menor se orienta a la preparación y prevención.

“No podemos salir de esto tratando de apagar el fuego nada más”, afirmó.

Y agregó que será necesario fortalecer la resiliencia de las comunidades para enfrentar incendios que, por su intensidad, ya no pueden abordarse únicamente desde la respuesta de emergencia.

La exposición de Bonada fue una de las presentaciones internacionales del II Congreso de Incendios de Interfase que se desarrolla en Merlo y que reúne a especialistas y representantes vinculados con la prevención, la investigación y el combate de incendios.

Durante su exposición, Bonada remarcó que la prevención no puede ser una tarea exclusiva de quienes combaten los incendios.

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