Una carabina de la Masacre de Napalpí llegó al Museo del Hombre Chaqueño: quién la usó
Una carabina Mauser 1909 con la inscripción “Ejército Argentino” ya es parte de la Muestra Permanente del Museo del Hombre Chaqueño. La entregó un periodista, pero el arma tiene una historia familiar que se remonta a 1924 y a la Masacre de Napalpí. ¿De quién era?
El Museo del Hombre Chaqueño sumó a su patrimonio una Carabina Mauser 1909 con la inscripción “Ejército Argentino”, utilizada durante la Masacre de Napalpí. La pieza fue entregada por el escritor y periodista Pedro Solans en un acto realizado el miércoles 23 por la mañana y ya forma parte de la Muestra Permanente “Napalpí, Memoria y Reparación Histórica”.
El arma perteneció a Carlos Eleodoro Ferro, abuelo del donante, uno de los colonos civiles que se sumaron a la represión de la policía de territorios nacionales. La ceremonia contó con la presencia de referentes indígenas del Idach y la Fundación Napalpí, funcionarios del Instituto de Cultura, la subsecretaria de DD HH y el Comité contra la Tortura, legisladores provinciales, integrantes de la Comisión Provincial por la Memoria y organismos de DD HH, investigadores de la UNNE y el coro Qom Chelaalapi.
La incorporación se enmarca en las medidas de reparación ordenadas por el Juicio por la Verdad, cuya sentencia de 2022 estableció la responsabilidad del Estado nacional en la planificación, ejecución y encubrimiento de la masacre, calificada como crimen de lesa humanidad en el marco de un proceso de genocidio contra los pueblos indígenas. El fallo reconstruyó que, junto a la policía de territorios nacionales, participaron civiles con armamento provisto por el Ejército Argentino.
Las voces del acto
La directora del museo, Yamila Romero, expresó: "Ser depositarios de este testimonio material de nuestra historia representa un honor, pero sobre todo un profundo compromiso. Contar la historia del Chaco supone abordar tanto aquello que constituye motivo de celebración como aquella historia que nos duele, la que durante mucho tiempo no se contó y que necesitamos conocer para comprender quiénes somos".
Solans, por su parte, reflexionó: "Es necesario reconstruir colectivamente la historia chaqueña y recuperar las voces y experiencias que durante décadas permanecieron silenciadas. Ese proceso resulta fundamental para construir una identidad capaz de reconocer tanto las experiencias de los pueblos indígenas como las de quienes habitaron y trabajaron el territorio".
El auxiliar fiscal Diego Vigay, quien intervino en el Juicio por la Verdad, señaló: "La incorporación de la carabina al Museo es parte del proceso de memoria, verdad, justicia y reparación histórica. Debe reconocerse persistentemente el aporte realizado durante décadas por sobrevivientes, descendientes, integrantes de las comunidades, docentes bilingües e investigadores, entre ellos la destacada figura de Juan Chico, todos quienes permitieron reconstruir los acontecimientos de Napalpí y hacer posible el proceso judicial".
La historia detrás del arma
Solans había entrevistado en la Semana Santa de 2007 a la sobreviviente Melitona Enrique, material que integró su libro Crímenes en Sangre (Editorial Sudestada), uno de los primeros trabajos históricos sobre la masacre con amplia repercusión.
En el juicio oral, el historiador declaró: "La Masacre de Napalpí fue un hecho premeditado, por ende preparado y organizado con la participación de la Policía del Territorio Nacional del Chaco, de civiles colaboradores en la logística y con civiles que participaron ostentando un carácter que se lo daba el Estado denominándolos gendarmes volantes. A los civiles se les proveyó de armas como winchester y carabinas Mauser 1909 del Ejército Argentino. Incluso tengo en mi poder una carabina Mauser 1909 que perteneció a mi abuelo Carlos Eleodoro Ferro, que el Ejército le proveyó".
La carabina, de 102 centímetros de largo y con una pequeña chapa que reza “Ejército Argentino”, fue incorporada como prueba en el Juicio por la Verdad. En 1924 perteneció a Ferro, vecino de Quitilipi y administrador de la desmontadora Aselle.
En la reconocida fotografía del avión tomada en Napalpí en 1924, hallada por la historiadora de la UNNE y Conicet Nordeste Dra. Mariana Giordano, se observa a varios civiles posando con sus carabinas Mauser, otorgadas por el Ejército Argentino.