Una casona con historia oculta sale a la venta en Mendoza: el increíble pasado de sus paredes
¿Sabías que esta casona en venta fue el estudio de un arquitecto clave? Descubrí la historia que esconden sus paredes y por qué su fachada no es lo que parece.
En plena Ciudad de Mendoza, una casona abandonada en la esquina de Zuloaga 798 está generando revuelo. No es solo por su imponente fachada, sino por el secreto que guarda: fue el hogar y estudio de Pedro Luis Ribes, el hombre detrás de los teatros más emblemáticos de la provincia.
La propiedad, que se ofrece en Marketplace como un lote de 260 metros cuadrados, tiene un precio de 40.000 dólares. Quienes estén interesados, pueden incluso ofrecer un vehículo a cambio. Pero lo que realmente llama la atención es la historia que se esconde detrás de sus muros.
¿Quién fue Pedro Luis Ribes?
Nacido en Mendoza en octubre de 1906, Ribes pasó su infancia en Benissa, Alicante, España. Allí comenzó sus estudios en la Real Academia de Bellas Artes de San Carlos en Valencia, pero tuvo que interrumpirlos para volver a Argentina.
Con los conocimientos adquiridos, en 1932 ingresó como dibujante-proyectista en la Dirección de Arquitectura de Mendoza. Colaboró en las obras públicas más importantes de la gestión de los hermanos Civit. Para la década de 1940, ya era una figura consolidada en el ámbito privado, marcando tendencia en la arquitectura regional.
Su legado incluye el Gran Teatro Mendoza (inaugurado en 1949), el Cine Teatro Gran Rex, el Cine Teatro Plaza de Godoy Cruz, el Gran Sur en San Rafael, el Cine Mayo en San Martín, y cines de barrio como el Gran Oeste, el Gran Capitán y el Cóndor. También proyectó sedes como Casa España, el Club Sirio Libanés en San Juan y el desaparecido Club Español de Mendoza.
El misterio de la fachada
La casa de Zuloaga tiene un estilo neocolonial, pero la doctora en arquitectura Verónica Cremaschi reveló que podría no ser su aspecto original. Según explicó, la vivienda pudo haber sido una clásica "casa chorizo" con un escritorio en alto, y su fachada actual sería el resultado de una intervención posterior, probablemente entre 1930 y 1950.
En ese proceso se sumaron elementos de la tradición colonial española: mansarda con tejas, balcón con columnas torsas, ménsulas decorativas y un escudo español sobre la puerta. Las aberturas, que quizás fueron cuadradas, se transformaron en arcos de medio punto, y el remate superior muestra un arco polilobulado en lugar del frontis triangular neoclásico.
Para Cremaschi, estos detalles indican que la fachada recibió un "lavado de cara" neocolonial sobre una construcción anterior. El inmueble, hoy visiblemente deteriorado por el paso del tiempo, también fue punto de encuentro entre Ribes y otros referentes locales, como su vecino Ernesto Schiffrin, que vivía a pocos metros.