Una confesión inesperada y un reactivo que no miente: el hallazgo que cambió todo en el caso del chofer desaparecido

Una mujer se presentó en la comisaría y terminó revelando algo que los investigadores no esperaban. Mientras tanto, las pruebas forenses en una vivienda comenzaron a mostrar resultados que nadie podía ignorar. ¿Qué conectaba a la víctima con los sospechosos?

· 4 min de lectura
Una confesión inesperada y un reactivo que no miente: el hallazgo que cambió todo en el caso del chofer desaparecido

Una mujer que se presentó en una comisaría terminó revelando el paradero del cuerpo de un hombre que llevaba días desaparecido, mientras las pruebas forenses en una vivienda comenzaban a arrojar resultados escalofriantes. El caso, que involucra a un chofer de Uber de 63 años, se transformó rápidamente en una investigación por homicidio con detalles que sorprendieron a los investigadores.

Omar Rendón, de nacionalidad colombiana y radicado en Capitán Bermúdez, fue asesinado el jueves 26 de marzo. Su cuerpo sin vida fue hallado recién el domingo por la tarde en un sector rural de Roldán, al costado de un camino de tierra entre esa localidad y Ricardone.

El descubrimiento se produjo luego de que Agustina E., una mujer vinculada al crimen, se presentara en una dependencia policial el domingo por la mañana. Mientras era trasladada al calabozo de la Comisaría 7ª, terminó confesando la ubicación exacta donde se encontraba el cuerpo de la víctima.

¿Qué encontraron los peritos en la vivienda clave?

Las pesquisas ya habían comenzado la noche del sábado, cuando las autoridades detuvieron a un allegado de la mujer en San Lorenzo. La detención se produjo en una vivienda ubicada en Echeverría 105, donde había impactado la geolocalización de un celular robado a Rendón.

En esa propiedad, los peritos llevaron a cabo pruebas de luminol, el reactivo que se utiliza para detectar rastros de sangre invisible al ojo humano. Los resultados fueron positivos en múltiples superficies: sobre un colchón, en una pared y en el piso de una de las habitaciones, dando cuenta de una posible escena del crimen.

De esa misma casa, los detectives de la Policía de Investigaciones (PDI) se incautaron de ropas que también dieron positivo para manchas de sangre, varios celulares -aunque no hallaron los de la víctima-, un martillo y un matafuegos que pertenecía al Fiat Siena de Rendón.

Las pistas que siguen faltando

En un Chevrolet Astra estacionado fuera de la vivienda, propiedad del detenido Ezequiel R., el luminol detectó dos gotas de sangre que podrían corresponder a la víctima. Sin embargo, los investigadores no han dado aún con el Fiat Siena de Rendón ni con sus dos teléfonos celulares.

El hombre utilizaba un teléfono adquirido recientemente para trabajar con la aplicación Uber, y otro de uso personal con el que se comunicaba con sus contactos. La desaparición de estos dispositivos sigue siendo un misterio clave en la investigación.

En la causa, todo hace pensar en un homicidio criminis causa, es decir, una muerte destinada a encubrir otro delito -en este caso, un robo-. Pero el fiscal Carlos Ortigoza, a cargo de la investigación, busca profundizar en el vínculo entre Agustina E. y Rendón, que se conocían o al menos ya se habían cruzado en el Fiat Siena durante un viaje por Uber.

Una de las detenidas confesó dónde estaba el cuerpo.
Una de las detenidas confesó dónde estaba el cuerpo.

La vida del hombre que buscaba un mejor horizonte

Omar Rendón había llegado hacía 14 años a la Argentina desde Colombia en busca de mejores oportunidades laborales. Se radicó en Capitán Bermúdez junto con su familia, aunque luego sus hijos buscaron otros destinos. De vida social activa, se había convertido en un argentino más, aunque nunca perdió su acento y modismos colombianos.

Era cantante amateur y habitué de una peña, de partidos de fútbol barriales y de una iglesia evangélica. Las mañanas de los primeros meses de 2026 lo encontraban arriba del Siena trabajando con Uber en el Cordón Industrial, un trabajo informal que alternaba con la venta de sábanas y acolchados y algunos trabajos de plomería, según contó su hijo Edwin a Rosario3.

Los indicios que alertaron a la familia

El jueves 26 de marzo, su rutina comenzó normal con los viajes de Uber. Pero en las primeras horas de la tarde, el hombre no regresó a almorzar. Durante el día, sus familiares notaron con extrañeza que respondía con textos breves y expresiones que no eran propias, cuando lo usual eran las respuestas por audio de WhatsApp.

Los indicios de mal agüero se profundizaron cuando desde uno de sus celulares comenzaron a escribir a clientes del rubro blanquería para exigirles dinero, ya que Rendón percibía pagos semanales. El modo era totalmente ajeno al del vendedor, lo que confirmó que alguien estaba suplantando su identidad, buscando un rédito económico pero, a su vez, habilitando la búsqueda por geolocalización del aparato.

Crimen

San Lorenzo

Región


Más para leer

¿Quemar caña en Tucumán? Ahora solo cinco horas al día y con duras restricciones
Sociedad
Lo que nadie contó del operativo sanitario en Fiambalá: ¿qué pasó con la telemedicina?
Sociedad
Atención solo por la mañana: el cambio que aplica el Colegio de Abogados hasta el 24 de julio
Sociedad
Cada minuto cuenta: la estrategia que busca salvar neuronas en Salta ante un ACV
Sociedad
Salta capacita a la comunidad para salvar vidas ante un ACV: ¿qué son los 'espacios neuroprotegidos'?
Sociedad
Ahora, en Saladillo, las ambulancias sabrán exactamente dónde vive un paciente electrodependiente
Sociedad
Publicidad