Una de las gitanas acusadas del robo que llevó al suicidio de Merlín Díaz se entregó tras dos meses prófuga

Tras casi dos meses prófuga, una de las mujeres acusadas del robo que llevó al suicidio a la peluquera Merlín Díaz se entregó. ¿Qué dijo en su declaración y por qué su versión genera más dudas que certezas para los investigadores?

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Una de las gitanas acusadas del robo que llevó al suicidio de Merlín Díaz se entregó tras dos meses prófuga

Un giro inesperado se produjo en la investigación por la muerte de Merlín Díaz, la peluquera que se quitó la vida tras ser estafada. Una de las tres mujeres acusadas del robo de 14 millones de pesos se presentó ante la justicia, pero su versión contiene detalles que no cierran. Mientras tanto, las otras dos sospechosas continúan prófugas en un caso que conmocionó al conurbano.

María Silvia Mitrovich, de 78 años, decidió poner fin a su condición de prófuga este miércoles. Se presentó en la Unidad Funcional de Instrucción (UFI) N°19 de Lomas de Zamora acompañada por su abogado defensor, luego de casi dos meses evadiendo a la justicia.

Ante el fiscal Torrigino, la mujer negó categóricamente su participación en los hechos que terminaron con la vida de Merlín Díaz. Sin embargo, admitió un vínculo con la víctima, asegurando que solo la visitaba en su peluquería de Ingeniero Budge para realizarse la manicura.

¿Un viaje de una hora solo por unas uñas?

El relato de Mitrovich comenzó a mostrar fisuras cuando los investigadores profundizaron en los detalles. Según informó el medio Diario Conurbano, la mujer no pudo dar una explicación convincente sobre por qué realizaba un extenso viaje desde el barrio La Perla, en Temperley, hasta Ingeniero Budge.

Ese trayecto, que insume aproximadamente una hora en transporte público, resultaba poco creíble para los investigadores si el único propósito era un servicio de uñas. Esta inconsistencia quedó registrada en su declaración indagatoria.

La situación judicial para las otras dos acusadas, identificadas como Mirta Noemí Mitrovich y Nancy Marina Yovanovich, es muy distinta. Ambas permanecen en la clandestinidad y son objeto de una intensa búsqueda por parte de las fuerzas de seguridad.

La estafa que terminó en tragedia

Los hechos que desencadenaron esta investigación ocurrieron en enero. El día 15, las tres mujeres ingresaron al local de Merlín Díaz en Ingeniero Budge y, mientras se atendían como clientas, comenzaron a ganarse su confianza.

En el transcurso de varias charlas, las sospechosas convencieron a la peluquera de 30 años de que alguien le había hecho un “trabajo malicioso”, una especie de maldición que le impedía progresar económicamente. Le ofrecieron realizar una “limpieza espiritual” para revertir la situación.

A pesar de las advertencias de su marido, quien le pidió que no confiara en ellas, Merlín Díaz mantuvo el contacto con las mujeres en secreto. La manipulación emocional ya estaba en marcha.

El desenlace fatal llegó el 20 de enero. Las gitanas regresaron a la peluquería y le pidieron a Merlín que les entregara todos sus ahorros en efectivo, que ascendían a la suma de 14 millones de pesos. La promesa era que, una vez realizada la limpieza, le devolverían el dinero. La promesa nunca se cumplió.

Sumida en la desesperación absoluta por la pérdida de sus ahorros, Merlín Díaz tomó una botella de ácido muriático y la bebió. En un video dramático dirigido a una de las estafadoras, le dijo: “Mire señora, por su culpa mire lo que voy a hacer ahora”.

Cuando los efectos del veneno comenzaron, se arrepintió y alcanzó a pedir ayuda a su pareja. Él la trasladó de inmediato a un hospital, pero los esfuerzos por salvarle la vida fueron inútiles. La joven falleció poco después de ingresar al centro de salud.

La carta que lo denuncia todo

En sus últimos momentos de lucidez, Merlín Díaz escribió una carta dirigida a su esposo y su familia. En ese documento, que ahora forma parte clave de la causa judicial, la víctima confesó la estafa.

“Las gitanas son las culpables. Me robaron toda mi vida, me robaron mi plata”, escribió de puño y letra en un cuaderno. Este testimonio póstumo se convirtió en una pieza fundamental para la investigación del fiscal Torrigino.

La entrega de María Silvia Mitrovich marca un punto de inflexión, pero la justicia aún espera dar con el paradero de las otras dos mujeres acusadas de un engaño que terminó con una vida y dejó una familia destrozada.

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