Una docente de Rosario estuvo 20 días en coma tras la tercera dosis: la Justicia reconoció el vínculo
La docente de 39 años quedó con una incapacidad del 70% y tuvo que dejar de trabajar. La Cámara Federal de Rosario acaba de dar un paso clave que podría abrir la puerta a una reparación económica.
Una profesora de historia de Rosario, de 39 años, atravesó un calvario de salud después de recibir la tercera dosis de la vacuna contra el Covid-19. Lo que comenzó como migrañas terminó con una internación de 20 días en coma farmacológico, múltiples cirugías y una incapacidad del 70% que la obligó a jubilarse. Ahora, la Cámara Federal de Apelaciones de Rosario reconoció el nexo causal entre la aplicación de la dosis de AstraZeneca y las graves lesiones que sufrió la mujer.
La docente, que se desempeñaba en el turno mañana como profesora de historia y por la tarde como preceptora, se había vacunado por protocolo y responsabilidad social. El 15 de marzo de 2021 recibió la primera dosis de Sinopharm, el 13 de mayo la segunda del mismo laboratorio chino, y el 9 de diciembre de 2021 acudió a un vacunatorio oficial para aplicarse la tercera, esta vez de la farmacéutica británica AstraZeneca.
Ese mismo día comenzaron las migrañas. La mujer asistió a una guardia médica, pero los episodios se repitieron: el 17 de diciembre necesitó atención en su domicilio y al día siguiente fue al Sanatorio Parque para realizarse estudios. El 22 de diciembre, una ambulancia de la empresa Ecco la trasladó al Hospital Privado de Rosario (HPR), donde quedó internada en coma farmacológico por un hundimiento de cráneo.
Durante la internación, la docente fue sometida a una craneoplastía, una craneotomía y varias intervenciones quirúrgicas para cambiarle el catéter. También sufrió presión arterial baja y alta, y tuvo que ser alimentada por sonda nasogástrica. Según el relato presentado ante la Justicia, la mujer “estuvo al borde de la muerte”.
Una vida que cambió para siempre
Tras ser dada de alta, la profesora debió realizar neurorrehabilitación por una grave lesión en el lóbulo frontal izquierdo. Las secuelas la obligaron a adaptar el baño de su casa y a contratar personal de asistencia para ella y para el cuidado de su hija menor de edad. Los informes médicos del Ministerio de Educación determinaron una incapacidad del 70%, por lo que fue jubilada de su cargo en el sistema educativo de Santa Fe.
Con la representación de las abogadas Estefanía Vega y Andrea Nievas, y el abogado Luis Escobar, la docente pidió ser evaluada por una junta médica para determinar el alcance de las secuelas. La Cámara Federal de Apelaciones de Rosario, en segunda instancia, acreditó el nexo causal: el síndrome de Guillain-Barré que padeció su clienta “era una de las contraindicaciones que podía traer la vacuna y ella la sufrió”, explicó Vega.
La abogada también contó en LT8 el impacto humano del caso: “Mi clienta estaba casada, con una hija menor de edad, trabajaba doble turno y tenía una vida plena. Pero luego de la tercera dosis comenzó a tener secuelas que se tornaron incapacitantes”.
El fallo recordó que el Ministerio de Salud de la Nación creó el Fondo de Reparación Covid-19 para indemnizar a quienes sufrieron daños en su salud física como consecuencia de las vacunas. El próximo paso es que una comisión médica establezca el grado de incapacidad según los criterios de la Organización Mundial de la Salud, lo que habilitaría a iniciar acciones contra el laboratorio.