Una docente, la Ruta 40 y una luna que se parte: la obra sanjuanina que nació de un viaje de noche

Una docente vuelve del trabajo por la Ruta 40 cuando su auto se detiene de golpe. Mientras mira el cielo, descubre que la Luna se está partiendo y que su propia historia también se desmorona. La obra sanjuanina que nació de un viaje de noche.

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Una docente, la Ruta 40 y una luna que se parte: la obra sanjuanina que nació de un viaje de noche
Una docente, la Ruta 40 y una luna que se parte: la obra sanjuanina que nació de un viaje de noche

Hay noches en las que el cielo parece jugar sucio. Una luna llena enorme, una canción sonando en el auto y el cansancio del regreso a casa fueron suficientes para que el docente y dramaturgo Daniel Zalazar imaginara que el satélite se estaba resquebrajando. De esa imagen nació La Luna se ha roto, una obra que mezcla ciencia ficción, humor y ternura para hablar de algo mucho más terrenal: los vínculos que se terminan.

La historia tiene como protagonista a Ana, una docente que vuelve de trabajar cuando su auto se detiene de golpe sobre la Ruta 40. Mientras intenta entender qué pasa, descubre que la Luna se está desintegrando y, casi sin querer, empieza a mirar de frente el final de una relación que arrastra desde la adolescencia. El mundo se cae a pedazos, pero a nadie más parece importarle demasiado.

De un viaje nocturno al escenario

La idea no surgió de una gran revelación, sino de la rutina. Zalazar, además de hacer teatro, es profesor de Lengua y Literatura en escuelas secundarias de Media Agua y Divisadero, en Sarmiento. Una noche, mientras volvía del trabajo, se topó con una luna llena gigante y una canción que lo acompañaba en el camino. Ahí apareció la certeza de que la luna se rompía y que, al mismo tiempo, algo más se quebraba por dentro.

El texto empezó a escribirse en 2023, en el marco de una diplomatura en dramaturgia de la Universidad de Buenos Aires, y quedó terminado al año siguiente. Aun así, el montaje tardó bastante más en concretarse. Durante esas clases, la historia fue mutando: el personaje principal se convirtió en una mujer, la docente pasó a llamarse Ana y el fenómeno fantástico se entrelazó con la ruptura de un amor que cruzó la infancia, la adolescencia y la adultez.

Una distopía bien sanjuanina

Aunque el título pueda sugerir una epopeya cósmica, la obra usa la ciencia ficción como una puerta de entrada a conflictos muy cercanos. El fenómeno que altera el cielo también sacude el mundo cotidiano que se ve en escena. Para Zalazar, ahí está uno de los motores del género: la irrupción de un acontecimiento que transforma de manera irreversible lo conocido. Pero el foco no está puesto en la catástrofe en sí, sino en lo que esa situación despierta dentro de Ana.

La luna que se descompone empieza a afectar su estado emocional y abre la puerta a recuerdos de su infancia escolar, al momento en que conoció a Marcos, su pareja, y a las distintas etapas de un vínculo que parece haber llegado a un punto sin retorno. En esa trama también asoman situaciones típicamente sanjuaninas: la distancia entre la ciudad y las zonas rurales, los traslados diarios de los docentes para llegar a las escuelas y las dificultades de armar una vida en lugares que no siempre ofrecen las mismas posibilidades.

La magia de hacer mucho con poco

Representar una luna que se rompe, un auto detenido y una ruta nocturna podría hacer pensar en una puesta llena de efectos especiales. Sin embargo, la apuesta va por otro lado: la imaginación, el trabajo artesanal y la capacidad del teatro para construir mundos con elementos sencillos.

“Hay una frase elemental de la cual todos tenemos que aferrarnos alguna vez, que es ‘menos es más’. Nosotros hemos elegido seguir esa frase hasta lo máximo”, explicó el director. La potencia de la obra reside justamente en esa combinación entre lo rudimentario y lo fantástico. La iluminación, la música, el vestuario y la interpretación se articulan para generar una atmósfera que sorprende sin necesidad de reproducir de manera realista cada elemento de la historia.

“Hay mucha magia en este espectáculo”, adelantó Zalazar. Y esa magia no depende solo de los efectos visuales, sino también de la capacidad de los actores y del equipo técnico para construir una experiencia sensible a partir de pocos recursos.

Cuándo y dónde verla

La nueva producción de Navegantes Teatro, dirigida y escrita por Daniel Zalazar, tendrá una única función el domingo 25 de octubre a las 20:30 en la Cooperativa Teatro de Arte. Con Maru Pérez en escena, la puesta propone un universo donde la ruptura será el eje de la trama.

Las entradas anticipadas cuestan $15.000 o dos por $25.000. Además, hay una promoción para docentes y estudiantes de profesorados: dos entradas por $22.000. El día de la función, en la puerta, se consiguen a $17.000. Las reservas se hacen al teléfono 26445059498.

Nacho Caro Vera participa en la asistencia de dirección y operación lumínica; Alan Herrera está a cargo del diseño y la operación sonora; Emiliano Voiro, del diseño lumínico; Peper, del arte y diseño gráfico; y Malaventura Sol, de la música. La producción es de Navegantes Teatro.

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