Una empresa con 120 años de historia apaga sus hornos y toma una decisión que dejó sin trabajo a decenas
¿Cómo una empresa centenaria que fue símbolo de la industria nacional termina apagando sus hornos y despidiendo a su personal? Los detalles de una transformación radical que está cambiando todo.
Una emblemática empresa argentina del vidrio, con más de un siglo de trayectoria, se ve obligada a cambiar radicalmente su modelo de negocio tras una brutal caída en el consumo interno. La compañía, que históricamente abasteció a laboratorios y cervecerías nacionales, ahora importa productos desde Asia, redujo drásticamente su producción y despidió a un centenar de trabajadores. Esta transformación ocurre en un contexto donde miles de PyMEs cerraron sus puertas en 2025.
La empresa Rigolleau, fundada en 1882, enfrenta una crisis sin precedentes. Según informes enviados a la Comisión Nacional de Valores (CNV) a inicios de febrero, la compañía estableció que “debe cambiar su modelo de negocio tradicional”. Esto significa que, para abaratar costos, ahora le resulta más económico comprar en China que fabricar en su planta ubicada en Lisandro de La Torre 1651, Berazategui.
¿Qué tan grave es la situación financiera?
Los números son contundentes. Al 30 de noviembre de 2025, Rigolleau acumuló un pasivo previsional de $700.837.252 y registró un resultado final negativo de $5.596 millones. Las ventas al exterior cayeron un 37,8% interanual. Como consecuencia directa, la empresa ahora funciona solo al 60% de su capacidad operativa total, luego de apagar uno de sus hornos industriales el año pasado.
La línea de producción más golpeada es la de envases para el hogar y vajilla, que pasará a abastecerse íntegramente con productos importados. En contraste, el rubro de abastecimiento a sectores farmacéutico y alimentario mantiene una demanda más estable. Sin embargo, esto no fue suficiente para evitar medidas drásticas.

¿Cómo impactó esto en los trabajadores?
La decisión de importar y reducir la producción tuvo un costo humano inmediato: el despido de aproximadamente 100 trabajadores. Esta situación ya se venía gestando desde meses atrás. En junio, los empleados protestaron porque cobraban el mismo salario desde octubre del año anterior, ante la negativa de la empresa de discutir una recomposición. En diciembre de 2024, unos 70 trabajadores eventuales no renovaron sus contratos, marcando la antesala de los despidos masivos.
La historia de Rigolleau, que comenzó vendiendo papel y envases para tinta china y se trasladó a Berazategui en 1906, parece haber llegado a un punto de inflexión. Su primer equipo automático para fabricar botellas de vidrio, instalado en esa planta, generó en su momento un importante cambio económico y social para la zona, creando numerosos puestos de trabajo.
¿Es un caso aislado?
La estrategia de Rigolleau no es única. Recuerda a la adoptada por Lumilagro, otra empresa argentina con décadas de historia. A fines de marzo, Lumilagro despidió a 170 operarios, dejó de producir sus clásicos termos en el país y comenzó a importarlos desde China. Esta empresa, que desde 1941 producía localmente y tenía más de 300 empleados, ahora importa casi todo tras una caída del 50% en sus ventas en los últimos dos años.
El panorama para Rigolleau, una empresa que durante 120 años fue pilar de la industria nacional, ahora es incierto. Su decisión de importar vajilla desde Asia marca un momento bisagra, reflejando las profundas dificultades que enfrenta el sector productivo ante la persistente baja en el consumo interno.