Una entrenadora llevó a sus jugadoras a La Pampa y volvió con algo más que resultados
Milagros Díaz entrenaba a las Sub-17 de Colón y quería darles algo que no se consigue en las prácticas. La llevó a un torneo en La Pampa y volvió con una frase que lo explica todo.
El cestoball formativo del Club Deportivo Colón dio un paso que la institución venía buscando: sus jugadoras Sub-17 compitieron en un torneo nacional organizado por la Federación de Cestoball de La Pampa, con equipos de distintas provincias en cancha.
La competencia reunió a siete equipos de diferentes puntos del país, entre ellos representantes de La Pampa, Buenos Aires y Córdoba. Para las colonenses, significó medirse por primera vez en un ámbito de alcance nacional.
El plantel se armó combinando integrantes de los dos equipos Sub-17 que tiene el club, una decisión que permitió reunir a jugadoras de ambos grupos bajo una misma camiseta.
La voz de la entrenadora
Milagros Díaz, entrenadora del equipo, fue la encargada de comandar la delegación y no ocultó su satisfacción por lo vivido.
“Fue el primer torneo nacional al que pude llevar a mis jugadoras. Fue un torneo cortito y lejos, pero valió la pena porque justamente quería que tengan ese roce”, destacó Díaz.
La frase resume el objetivo que se planteó el cuerpo técnico: que las chicas sumen minutos de competencia real contra rivales de otras provincias, más allá de lo que marque el marcador.
Crecer jugando
La experiencia se inscribe en el trabajo que Colón viene haciendo con sus categorías formativas, que siguen sumando partidos y herramientas para el desarrollo de sus jugadoras dentro del cestoball.
Compartir cancha con equipos de distintas regiones les permitió conocer otros estilos de juego y continuar construyendo experiencia competitiva, un aspecto que el club considera clave para el futuro de la disciplina.
El paso por el Nacional Sub-17 deja a las jugadoras colonenses con un aprendizaje que excede el resultado deportivo y que, según la propia entrenadora, era exactamente lo que se buscaba.