Una entrerriana de 13 años volvió de Portugal con tres medallas y un detalle que la mete entre las mejores del mundo
Una nadadora entrerriana de 13 años volvió de Portugal con tres medallas y varios puestos de privilegio, pero lo que logró en la pileta cambia la forma de mirar el deporte adaptado en la provincia. El detalle que la dejó entre las mejores del mundo.
Amparo Pérez Núñez, de 13 años, subió tres veces al podio en el Mundial de Natación para Personas con Síndrome de Down que se disputó en Portugal. La nadadora entrerriana compitió en la categoría Junior y, además de los bronces, se ubicó entre las cinco mejores en otras cuatro pruebas.
El dato no es menor: no se trató de una sola carrera afortunada. Amparo sostuvo el nivel a lo largo de toda la competencia, con presencia en varias pruebas y un rendimiento parejo que la dejó siempre cerca de la elite de su categoría.
Qué significa competir en un Mundial a los 13 años
Llegar a un certamen mundial a esa edad ya es un logro enorme. Pero volver con tres medallas y cuatro puestos de privilegio habla de otra cosa: constancia, preparación y una vocación que excede el resultado de una prueba puntual.
La exigencia era alta. En la categoría Junior cada segundo pesa y cada podio se gana con un trabajo que se extiende mucho más allá de la pileta. Amparo compitió en ese contexto y respondió con regularidad.
Un torneo con vidriera internacional
El Campeonato Mundial de Natación para Personas con Síndrome de Down no es un torneo menor. Es una vidriera donde se miden estilos, tiempos y carácter, y donde el deporte adaptado muestra su nivel con reglas claras y competencia de primer nivel.
Ahí, la representante argentina demostró que puede competir de igual a igual. Y dejó una señal: el trabajo en el deporte adaptado rinde frutos cuando hay acompañamiento y continuidad.
El eco en Entre Ríos
Cuando una atleta de 13 años representa al país en una competencia mundial, no solo se lleva medallas. Deja una idea: que el talento no se detiene por la distancia, la edad ni la condición, y que hay caminos para crecer con disciplina y apoyo.
Que una chica entrerriana esté entre las mejores del mundo en su categoría confirma que la provincia volvió a tener una figura destacada en el ámbito internacional, esta vez en la natación adaptada.
Lo que viene
La próxima etapa para Amparo será seguir entrenando, competir y buscar nuevos objetivos. Por ahora queda una actuación que se recuerda: tres bronces, cuatro veces entre las cinco mejores y una historia que se escribe con agua, esfuerzo y un nombre propio que ya se sabe decir en cualquier piscina.
El bronce no es oro, pero en un Mundial tiene el mismo brillo de una victoria construida a puro entrenamiento. Amparo lo demostró en cada prueba y dejó una marca para la historia de Entre Ríos y del deporte adaptado.