Una escuela de Iglesia hizo su vino con uvas donadas y el jurado de la Cata San Juan no lo dejó pasar
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Una escuela de Iglesia hizo su vino con uvas donadas y el jurado de la Cata San Juan no lo dejó pasar

Un productor de Las Flores y un profesor donaron las uvas de sus pérgolas. Con ese material, los chicos de séptimo año elaboraron un rosado que terminó en la Cata San Juan. El jurado tomó una decisión que ya es costumbre en esa escuela de Iglesia.

La marca "Saavedra Wines" volvió a sonar fuerte en el XXXVIII Concurso Nacional de Vinos Cata San Juan. La Escuela Agrotécnica Cornelio Saavedra, de Iglesia, se llevó una medalla por tercera vez, en esta ocasión con un rosado que elaboraron los estudiantes de séptimo año. El insumo, lejos de ser menor, tiene su propia historia: las uvas llegaron por donación.

Miguel Díaz, director de la institución, explicó a DIARIO DE CUYO cómo se armó el proyecto y puso el acento en que los alumnos atraviesen cada etapa de la producción. Con esta mención, el establecimiento acumula tres preseas en el certamen provincial.

De una pérgola domiciliaria al podio

El recorrido de las muestras que llegaron a la Cata San Juan no fue el habitual. Las uvas provinieron de dos fuentes: un productor de Las Flores que se comunicó con la escuela para ofrecer su cosecha y un profesor de la propia institución. Ambos aportes salieron de pérgolas domiciliarias y rindieron lo suficiente como para encarar la vinificación.

Con ese material, los chicos trabajaron bajo una modalidad que mezcla formación técnica y práctica concreta. Así salieron dos vinos: un rosado de uvas criollas y un blend de variedades blancas.

El rosado fue el que se colgó la medalla y devolvió a la escuela al grupo de los destacados. El blanco, en cambio, tuvo una buena evaluación pero no llegó al puntaje necesario para mención o presea. Aun así, Díaz señaló que el resultado entusiasmó al equipo para seguir trabajando esas variedades.

El enólogo Nicolás Argüello acompañó todo el proceso y tenía expectativas altas sobre las dos muestras. El protagonismo del rosado no opacó el desempeño del blanco, que dejó una perspectiva favorable de cara a futuras participaciones.

Tres medallas y una tradición que crece

El historial de la escuela en la Cata San Juan arrancó en 2021 con una medalla de plata por un blend de uvas blancas. La segunda llegó en 2025, con una muestra de criollas que se llevó el oro. Ahora, el rosado suma la tercera.

"Es una labor que hacen los chicos de séptimo, en el espacio curricular de Prácticas Profesionalizantes. Arrancamos con uvas donadas de productores locales que tienen pequeñas cantidades. Mediante un convenio elaboramos el vino, les entregamos una parte de la producción a quienes donaron y nosotros nos quedamos con otra que vendemos y damos a degustar", detalló Díaz.

El proceso comenzó en abril, con la maduración de las uvas, y siguió con la cosecha, el traslado de la fruta, la molienda y los controles necesarios hasta obtener el vino.

Aprender haciendo, de la viña a la copa

Más allá del reconocimiento, el objetivo central del proyecto es que los estudiantes incorporen conocimientos a través de la práctica. Pasar por las distintas etapas productivas les permite entender qué demanda la elaboración de un vino y comprender el proceso completo, desde la materia prima hasta el producto final.

"Se trata de que los chicos puedan aprender haciendo. La escuela técnica se trata de eso", resumió el director.

En esta oportunidad, la producción alcanzó unos 800 litros. Ese volumen se reparte entre los productores que aportaron la materia prima y la escuela, mientras que el filtrado reduce la cantidad final disponible. Díaz remarcó que la experiencia también tiene un propósito didáctico: que los alumnos conozcan de manera concreta el aprovechamiento de las uvas y la organización de una producción.

Terminada la premiación, la institución completó la entrega de la parte que correspondía a los productores que participaron. Para la escuela, el trabajo no concluye con la elaboración: también abarca la presentación, la degustación y la comercialización del vino.

La próxima cita será el 20 de noviembre, durante la Fiesta de la Educación, Producción y Trabajo, donde la comunidad educativa buscará mostrar los resultados del proyecto y ofrecer sus productos al público.

"Estos reconocimientos son importantes porque ponen en evidencia la calidad de los productos que se hacen en Iglesia", destacó Díaz.

Con una nueva medalla y el desafío de seguir mejorando sus vinos, la Escuela Agrotécnica Cornelio Saavedra sostiene una experiencia que une educación, producción local y participación comunitaria. Para los estudiantes, el certamen es también una forma de ver reflejado el trabajo que empieza en la viña y sigue dentro de la escuela.

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