Una escuela del Parque Los Alerces cumple 100 años y el bosque tiene algo que ver: ya plantaron 32 mil árboles
Hace 20 años, un incendio arrasó 40 hectáreas alrededor de una escuela perdida en el Parque Nacional Los Alerces. Los chicos decidieron responder con palas y semillas. Hoy cumplen 100 años y el bosque ya les devolvió algo impensado.
La Escuela N° 25 "Delia Médici de Chayep" de Villa Futalaufquen, enclavada dentro del Parque Nacional Los Alerces, cumplió este martes un siglo de vida y lo celebró con un logro que trasciende el aula: su vivero propio ya lleva más de 32.000 árboles nativos plantados en dos décadas de trabajo.
El proyecto institucional "Vivero Niños del Lago" involucra a toda la comunidad educativa, que produce plantas nativas para restaurar zonas dañadas por incendios forestales. La escuela tiene una matrícula de 38 estudiantes, desde el nivel inicial hasta el secundario.
"Esta escuela ha sido el corazón de la población desde su fundación en 1926", remarcó Myrna Vera Ríos, directora del establecimiento, y agregó que "la mayoría de los estudiantes son hijos de pobladores, guardaparques y brigadistas, por eso el sentimiento de pertenencia con el lugar es muy fuerte".
La ceremonia central contó con la presencia de alumnos, docentes y padres, además de la directora general de Educación Primaria, Karina Pugh, y las supervisoras técnicas escolares de Región III, Andrea Thomas y Marisa Triviño.
Cómo nació el vivero que cambió a la escuela
En marzo de 2005, un incendio afectó más de 40 hectáreas alrededor de la escuela. Ese episodio fue el punto de partida: docentes y alumnos empezaron a idear una forma de contribuir con la restauración del bosque. Hoy, el proceso de elaboración de las plantas y la posterior reforestación involucra a estudiantes de todos los niveles.
"Gracias a tanto compromiso y amor por lo nuestro, hoy podemos decir que sigue generando entusiasmo y aprendizajes significativos después de dos décadas", señaló la directora.
El docente Luis Almendra, responsable de continuar la experiencia que inició Boris Sáez, maestro de Orientación Agraria, detalló el crecimiento del proyecto: "Comenzamos elaborando 300 arbolitos y hoy en día ya producimos, sembramos y plantamos alrededor de 5.000 por año".
La producción abarca más de 15 especies propias del bosque andino patagónico, entre ellas alerce, ciprés de la cordillera, araucaria, coihue, maitén y arrayán.
Almendra destacó además el impacto en la vida cotidiana de la institución: el vivero "transformó la vida de la escuela, de los estudiantes y los profesores", y contó que tras las jornadas de plantación "los chicos regresan del bosque con una sonrisa enorme dibujada en la cara".
Un aporte que cruza toda la Comarca Andina
Bajo el lema "El único árbol que no crece es el que no se planta", la comunidad educativa lleva plantados más de 32.000 ejemplares dentro del Parque Nacional Los Alerces y realizó donaciones y plantaciones en Esquel, Trevelin, Cholila, Epuyén y Lago Puelo, colaborando con la restauración de zonas afectadas por incendios en toda la región.
El proyecto también trascendió fronteras: fue distinguido en el 29° Seminario Internacional de Aprendizaje y Servicio Solidario, realizado en el campus de la Universidad Católica Argentina, donde Almendra compartió los detalles de la experiencia.
La Escuela N° 25 celebra así su centenario con un legado concreto: trabajo sostenido, paciencia y amor por la tierra que se traducen en miles de árboles que ya forman parte del paisaje patagónico.
