Una estafa desde la cárcel le arrebató las joyas de su hija fallecida
¿Cómo lograron presos desde una cárcel bonaerense engañar a una psicóloga de 76 años y hacerla empeñar las joyas de su hija fallecida? Los detalles de una estafa que mezcla dolor familiar y delincuencia tras las rejas.
Una psicóloga de 76 años fue víctima de una estafa telefónica orquestada por presos, quienes la engañaron haciéndose pasar por su hijo y la obligaron a empeñar las joyas de su hija, fallecida en circunstancias trágicas en el extranjero. La maniobra, que comenzó en febrero pasado, involucró a reclusos de una unidad penitenciaria bonaerense y puso nuevamente en debate el uso de celulares en las cárceles.
La mujer, residente en Beccar, recibió un mensaje de WhatsApp el 3 de febrero de alguien que se hacía pasar por su hijo. El impostor alegó que su teléfono se había roto y solicitó dinero con urgencia para un pago. Confiada, la psicóloga realizó múltiples transferencias bancarias.
¿Cómo se desarrolló el engaño?
Primero transfirió $489.000 a una cuenta del Banco Nación. Luego sumó otras por $750.000, US$700 y US$1.200. Para obtener estos dólares, la víctima empeñó una pulsera y un reloj de oro que conservaba de su hija, María Florencia Bollini. Solo después de atender a sus pacientes, logró contactar a su hijo real, quien negó haberle pedido dinero, descubriendo así la estafa.
La investigación, a cargo del fiscal Patricio Ferrari de la Unidad Fiscal Especializada en la Investigación de Ciberdelitos (UFEIC) del Departamento Judicial San Isidro, determinó que la clave del fraude fue el acceso a fotos del hijo de la damnificada. La empleada doméstica y un pintor de la víctima proporcionaron esas imágenes, que los estafadores usaron para crear un perfil falso en WhatsApp.
¿Qué se encontró en los allanamientos?
En allanamientos realizados en la Unidad 24 de Florencio Varela, dependiente del Servicio Penitenciario Bonaerense (SPB), se secuestraron ocho teléfonos celulares, dos relojes Smartwatch y anillos. Los detectives identificaron a los presos Alan Javier Miñarro y Jonatan Fabrizio Ganza como receptores del dinero en sus cuentas. Otro implicado, Braian Gustavo Coronel, se encontraba en libertad condicional.
La víctima es madre de María Florencia Bollini, una argentina de 44 años conocida como “la chamana de los empresarios”. Bollini, con nacionalidad italiana, fue hallada muerta la madrugada del 14 de octubre de 2024 en una villa de lujo en Ibiza, propiedad de un millonario sueco. La policía la encontró desnuda, con quemaduras en el cuerpo, tendida sobre una mesa cubierta con una sábana y rodeada de velas.
Según publicaciones como Las Provincias y La Vanguardia, Bollini realizaba rituales con sustancias psicoactivas y era llamada “chamana corporativa” por Forbes, ofreciendo terapias con ayahuasca o ketamina a ejecutivos. El informe de autopsia reveló trazas mínimas de alcohol y niveles no letales de MDMA, ketamina, anfetamina y metanfetamina, catalogando su muerte como accidental.
El caso ha generado indignación y resalta los riesgos del uso de celulares en prisiones, permitiendo a reclusos cometer delitos desde detrás de las rejas. La estafa no solo implicó pérdidas económicas significativas, sino también un profundo dolor emocional al involucrar objetos personales de valor sentimental ligados a una hija fallecida en circunstancias aún bajo investigación mediática.

Los allanamientos a los presos de Florencia Varela.

La pulsera y el reloj de oro de la chamana argentina María Florencia Bollini que su mamá empeñó en una estafa de presos.

En los allanamientos a los presos en Florencio Varela, encontraron celulares, relojes Smartwatch y anillos.