Una estilista recibió un mensaje que prometía una fortuna y terminó en una pesadilla que nadie vio venir
Un simple mensaje de WhatsApp prometiendo una fortuna en dólares desencadenó una situación de terror. ¿Cómo lograron los extorsionadores manipular a la víctima y qué medidas se están tomando para atraparlos?
Una estilista e influencer fue víctima de una extorsión sexual tras caer en una trampa digital que comenzó con un mensaje de WhatsApp ofreciendo una oportunidad laboral con ingresos en dólares. La causa es investigada por la Unidad de Delitos Contra la Integridad Sexual.
El texto, enviado a el marco de la causa por extorsión sexual que investiga la Justicia, se viralizó. En él, una persona que se identificó como Miriam Born contactó a la mujer con una supuesta propuesta laboral.
“Hola, me llamo Miriam Born. Quería contarte que estamos en la búsqueda de chicas que quieran realizar videollamadas por la que cobrarían 1300 dólares. Duran 15 minutos y las podés hacer las veces que quieras (…) a todas les gusta porque es increíble lo que se gana y más acá en Argentina”, señalaba el mensaje.
Ese primer contacto fue el punto de partida de un caso que luego derivó en una extorsión, con amenazas de difusión de contenido íntimo.
¿Cómo se desarrolló el engaño?
Según el testimonio de la víctima, tras recibir el mensaje accedió a realizar una videollamada al día siguiente, en la que cumplió con lo solicitado sin sospechar que se trataba de una maniobra fraudulenta.
Finalizada la comunicación, comenzó la extorsión: le exigieron $500.000 para no difundir el material entre sus contactos y redes sociales. Bajo presión, la mujer realizó un pago parcial de $30.000, pero las exigencias continuaron.
¿Qué pasó después de la denuncia?
Ante la imposibilidad de seguir afrontando los pedidos y en medio de un cuadro de angustia, decidió radicar la denuncia. El último contacto con los extorsionadores se registró ese mismo día.
Tras la presentación, la Fiscalía dispuso una serie de medidas para avanzar en la causa, entre ellas el análisis de los registros de comunicación, el rastreo de las cuentas utilizadas y la identificación de los responsables.
También se ordenó la preservación de evidencia digital y se dio intervención a áreas especializadas en ciberdelitos, con el objetivo de determinar si se trata de una organización.
