Una excursión escolar autorizada, un artefacto de hace tres años y una explosión que nadie vio venir
Una excursión escolar autorizada, un artefacto de hace tres años y 24 heridos: lo que encontraron los alumnos en el norte de Israel.
Un grupo de alumnos de un instituto religioso recorría las inmediaciones de Neot Mordechai, en el norte de Israel, cuando se topó con algo que no debía estar ahí. Un adolescente de 15 años murió y otras 24 personas resultaron heridas al estallar una munición que llevaba años abandonada en la zona, cerca de la frontera con el Líbano.
La excursión había sido autorizada por las autoridades. Los estudiantes y sus profesores cumplían una salida educativa cuando, durante el recorrido, encontraron el explosivo. Según las primeras investigaciones, el artefacto habría pertenecido al grupo libanés Hezbollah y detonó cuando uno de los alumnos lo tenía en sus manos.
Un "grave incidente" y una investigación en marcha
El ministro de Defensa israelí, Israel Katz, calificó lo sucedido como un "grave incidente" y confirmó la apertura de una investigación para esclarecer las circunstancias de la explosión.
"Comparto el profundo dolor de la familia del joven que perdió la vida en la explosión ocurrida durante el viaje cerca de la frontera norte, y deseo una pronta y completa recuperación a todos los heridos", escribió Katz en su cuenta de X.
El canciller Gideon Saar precisó que la víctima tenía 15 años y describió el hecho como una "terrible tragedia".
Los heridos y la reacción inmediata de los compañeros
Entre las 24 personas lesionadas hay dos adolescentes de 14 años que sufrieron heridas graves por el impacto de metralla en distintas partes del cuerpo, según reportó Magen David Adom (MDA), el servicio de emergencias israelí equivalente a la Cruz Roja.
Los primeros minutos tras la explosión quedaron marcados por la reacción de los propios estudiantes, que intentaron auxiliar a sus compañeros con los medios que tenían a mano. "Todos trataron de ayudar a sus amigos tanto como pudieron. Algunos incluso llegaron a ponerles torniquetes para detener la hemorragia", relató David Radko, integrante del MDA, en un comunicado.
Qué dicen los investigadores sobre el artefacto
La policía israelí sostiene que el explosivo era un remanente de los enfrentamientos con Hezbollah. El jefe de la fuerza, Danny Levy, lo describió como "un artefacto sin explotar de Hezbollah de hace unos tres años" y estimó que existe "un 90% de probabilidades" de que perteneciera a una bomba de racimo.
Ese tipo de armamento dispersa decenas de pequeñas cargas explosivas sobre una superficie extensa. Su peligro no termina con el ataque: una parte de esas municiones puede quedar sin detonar y permanecer activa durante años, lo que representa una amenaza para la población civil mucho después de los enfrentamientos.
Meir Eliyahu, comandante de la policía del distrito Norte, indicó que el artefacto explotó en las manos de uno de los estudiantes. Los investigadores intentan determinar cómo llegó la munición hasta ese lugar y por qué no fue detectada antes de que se autorizara la excursión.
El contexto de una frontera caliente
El episodio volvió a exponer los riesgos que persisten en las zonas limítrofes del norte de Israel, escenario de enfrentamientos con Hezbollah, la organización libanesa respaldada por Irán. En los últimos meses, la región fue blanco de ataques con cohetes, misiles y drones lanzados desde territorio libanés, en el marco de las hostilidades entre el grupo armado y el ejército israelí.