Una exhumación poco común en Rawson: el procedimiento que cambió todo
En Rawson, la exhumación del cuerpo de una bebé fallecida permitió obtener ADN que identificó a un hermano de 19 años como violador de su hermana menor. El acusado recibió 10 años de prisión tras un juicio abreviado en febrero de 2026.
Una investigación judicial en Rawson recurrió a una prueba forense extraordinaria para resolver un caso de violación que parecía destinado a la impunidad. La exhumación del cuerpo de una bebé fallecida permitió obtener muestras de ADN que, tras más de un año de pesquisas, identificaron al culpable dentro del círculo familiar de la víctima.
En mayo de 2024, una docente alertó a los fiscales de la UFI ANIVI, la unidad especializada en delitos contra menores, sobre una conversación con una alumna de 13 años. La niña le había confesado que, a los 12 años, “había tenido una pérdida”. Al indagar más, la docente descubrió que la menor había quedado embarazada, dio a luz a una bebé prematura a los seis meses, y el recién nacido falleció.
¿Cómo avanzó la investigación inicial?
La fiscal Andrea Insegna tomó la causa, que se presentó como compleja desde el inicio por no tratarse de un hecho reciente ni tener sospechosos evidentes. Tras escuchar a la víctima en una Cámara Gesell, los investigadores confirmaron la veracidad de su relato, pero carecían de pistas sobre la identidad del agresor.
Frente a este escenario, la fiscalía decidió realizar un procedimiento de prueba poco habitual en este tipo de denuncias. Con personal policial y de la División Criminalística, se trasladaron al cementerio para exhumar el cajón de la bebé fallecida, con el objetivo de tomar muestras de ADN y cotejarlas con posibles sospechosos. Las muestras fueron enviadas al Laboratorio Forense para su análisis.
¿Qué sucedió durante el año de investigación?
Mientras se recolectaban pruebas, la investigación avanzó durante un año con resultados iniciales frustrantes. Solo dos sospechosos, vecinos de la niña, fueron detenidos brevemente, pero los cotejos de ADN dieron negativo. Uno era menor de edad y fue investigado por la Justicia de Menores, mientras el otro era mayor.
El giro decisivo llegó cuando los análisis de ADN se centraron en el círculo íntimo de la familia de la víctima. De manera inesperada, las pruebas forenses apuntaron a un hermano mayor de la niña, de apenas 19 años.
¿Cuál fue el desenlace judicial?
El joven fue detenido en octubre de 2025, casi un año y medio después del inicio de la investigación. Acorralado por las pruebas contundentes, en febrero de 2026 el imputado aceptó un acuerdo de juicio abreviado. Recibió una condena de 10 años de cárcel, que cumplirá en el Servicio Penitenciario Provincial.
Este caso, que parecía encaminarse hacia la impunidad, se resolvió gracias a una prueba forense compleja y la persistencia de los investigadores. La exhumación del cadáver de la bebé no solo reveló la identidad del violador, sino que demostró cómo procedimientos poco comunes pueden ser cruciales en investigaciones judiciales difíciles.