Una familia de Capitán Bermúdez clama por ayuda: la deuda que amenaza con separarlos
En Capitán Bermúdez, un hogar que es una familia enfrenta su hora más crítica. Con sueldos impagos por meses y una deuda millonaria en medicamentos, su supervivencia pende de un hilo. ¿Hasta cuándo podrán resistir?
Un hogar que alberga a personas con discapacidad en Capitán Bermúdez libra una batalla silenciosa contra la desfinanciación. Los salarios de sus trabajadores llevan meses sin pagarse y una deuda millonaria por medicamentos pone en riesgo la continuidad de los tratamientos, en un escenario que los propios protagonistas califican de “insostenible”.
La crisis financiera del Hogarcito San Roque no es nueva, pero su profundidad actual ha llevado a trabajadores y residentes a un reclamo público. El núcleo del problema es el retraso en las partidas que el Ministerio de Salud de la Nación debe abonar por las prestaciones brindadas por la institución.
Este atraso ha generado una deuda salarial con unos 50 empleados, que aún no han cobrado los sueldos correspondientes a diciembre, enero y febrero. “Estamos en una situación crítica tanto para el hogar como para los trabajadores”, afirmó el abogado Diego Marcón, representante del personal.
¿Por qué no pueden parar?
Marcón fue contundente al explicar la dependencia absoluta de los fondos estatales: “El hogar subsiste en la medida en que los gobiernos abonan las prestaciones”. Agregó que la deuda nacional por expedientes desde diciembre “torna insostenible la posibilidad del hogar de hacer frente a los salarios”.
Sin embargo, una medida de fuerza como un paro total es impensable. El vínculo entre el equipo y los residentes trasciende lo laboral. Gladys, una trabajadora histórica, lo graficó con crudeza: “Hace 50 años que convivimos con estas personas. Ya somos familia, ellos nos dicen mamá, me dicen tía”.
Esa misma Gladys reveló el mecanismo de supervivencia para conseguir los fármacos: “Saco fiado para poder darle lo que no me da el hospital”. Esta práctica derivó en una deuda abultada con una farmacia de la localidad de Maciel.
La cuenta que no para de crecer
Rosita, una de las mujeres con discapacidad que asiste a la institución, detalló la montaña rusa financiera. Contó que, tras una participación en un programa de televisión, lograron recaudar fondos que aliviaron momentáneamente los pasivos.
Pero el respiro fue efímero. “Como no hay una regularidad del pago, el problema también es financiero”, indicó Rosita. Precisó que la deuda con la farmacia llegó a escalar a 25 millones de pesos, y aunque lograron reducirla, aún deben 14 millones.
Desde la institución marcaron una diferencia abismal en el trato recibido por parte de las autoridades provinciales y nacionales. Denunciaron haber sufrido “destratos” al intentar presentar reclamos formales en el Ministerio de Salud de la Nación en Buenos Aires.
En contraste, valoraron el acompañamiento del gobierno santafesino. “En la provincia nos responden siempre y tratan de solucionar los problemas. Estamos más que agradecidos con la gente de la provincia, porque cada vez que golpeamos, se pusieron al día”, destacaron.
Actualmente, gestionan un subsidio especial ante la provincia para poder afrontar, al menos, el pago de los sueldos atrasados de su personal.
La comunidad, el último sostén
Frente a la inacción de los organismos nacionales, el Hogarcito San Roque vuelve a recurrir a la solidaridad de la gente. Para sortear la urgencia, han organizado una actividad benéfica este fin de semana.
El objetivo es reunir fondos que les permitan seguir achicando la abultada cuenta en la farmacia y cubrir otras necesidades básicas que el Estado no está garantizando. La situación los obliga a una exposición pública constante, buscando en cada gesto de la comunidad el oxígeno para seguir funcionando.
El abogado Diego Marcón hizo un llamado final, instando a las autoridades nacionales a “abocarse al tratamiento de estas problemáticas”. Mientras tanto, en Capitán Bermúdez, una gran familia espera que su grito de auxilio sea escuchado antes de que sea demasiado tarde.