Una familia dijo que sí en el peor momento y dos vuelos salieron de madrugada desde Concordia
Dos vuelos, un aeropuerto entrerriano como punto de partida y una madrugada contrarreloj: una familia autorizó la donación en medio del dolor y el operativo se desplegó con un imprevisto climático que obligó a reajustar todo.
Un operativo que arrancó en la madrugada de este jueves movilizó a equipos médicos de varias instituciones y tuvo al aeropuerto de Concordia como punto de partida. Una menor internada en el Hospital Justo José de Urquiza, en Concepción del Uruguay, había sido diagnosticada con muerte encefálica y su familia autorizó la donación de órganos.
La logística para trasladar los órganos hasta los centros de trasplante incluyó dos vuelos nacionales y coordinaciones terrestres y aéreas en las que participaron profesionales del hospital uruguayense y equipos especializados de las ciudades de destino.
Cómo se llegó al diagnóstico
El doctor Carlos Casas, coordinador de la Unidad de Donación y Procuración del Hospital Justo José de Urquiza, contó a Diario Río Uruguay que la donante "fue una paciente menor de edad que ingresó al hospital con un diagnóstico de una lesión vascular cerebral, internada en la terapia intensiva del hospital, y con un pronóstico de un estado clínico realmente grave y con signos de muerte clínica".
Frente a ese cuadro, los médicos avanzaron con los estudios que permiten determinar la muerte encefálica, la condición que implica el fallecimiento de una persona según criterios neurológicos.
"Se procedió a hacer el diagnóstico de muerte encefálica a través de los métodos complementarios, todas las pruebas que normalmente se hacen en este tipo de sospecha diagnóstica de muerte según criterio neurológico", detalló Casas.
Los dos vuelos y el clima como imprevisto
Con el diagnóstico confirmado y la autorización familiar en mano, se puso en marcha la procuración y el traslado. La organización incluyó a los equipos de ablación y a los servicios de transporte, con el aeropuerto de Concordia como conexión hacia los centros de trasplante.
Según la información difundida, el primero de los vuelos completó su recorrido y regresó a Buenos Aires en las primeras horas del jueves. El segundo, en cambio, quedó demorado en Córdoba por las condiciones meteorológicas, lo que obligó a reajustar los tiempos previstos.
El gesto que abrió la puerta
El procedimiento solo fue posible porque los familiares de la paciente aceptaron donar en medio de un dolor profundo. Casas subrayó el valor de esa decisión y el trabajo conjunto de los profesionales e instituciones que intervinieron.
La donación de órganos exige una coordinación milimétrica entre el hospital donde se hace la procuración, los equipos de ablación, el transporte y los centros receptores. En este caso, la articulación entre Concepción del Uruguay, Concordia y las ciudades de destino permitió que pacientes que esperan un trasplante tuvieran una nueva oportunidad.