Una jubilada tomó la decisión más difícil por su perra y lo que pasó después la dejó sin palabras
Una jubilada publicó en Facebook que debía dar en adopción a su perra porque no podía mantenerla. Lo que sucedió horas después, gracias a la viralización, es un verdadero ejemplo de solidaridad que te va a emocionar.
La desesperación de no poder alimentar a su mascota llevó a una mujer de Berazategui a publicar un desgarrador pedido de adopción en redes sociales. En cuestión de horas, la viralización de su historia desató una ola de solidaridad que cambió todo. Mónica Paredes, de 66 años, vive sola con su perra Wendy y enfrenta una jubilación mínima que no le alcanzaba.
El grito de auxilio que conmovió a todos
Mónica adoptó a Wendy, de dos años, cuando aún estaba casada en la localidad de Plátanos. Tras su divorcio, la situación económica se volvió crítica. Con problemas de salud como osteoporosis y una pensión que no le alcanzaba, llegó a un punto límite. “Anoche veía que está muy flaca, que la tengo que vacunar. Yo sé que es caro y con mi jubilación mínima no puedo, pero tampoco puedo verla así”, confesó la mujer a TN.
El desesperante posteo que escribió en un grupo de vecinos de Facebook reflejaba su dolor. “Soy jubilada y ya no la puedo mantener, está muy flaquita, está castrada y quiere salir pero yo no puedo por mi osteoporosis. Pedí ayuda al municipio pero dicen que no me pueden ayudar”, detalló. La idea de separarse de su compañera era un tormento. “Me duele darla, pero tampoco quiero que esté sufriendo, yo le doy polenta y menudos, cuando puedo le compro alimento, pero ya no puedo más”.
La reacción que nadie esperaba
Una persona que vio la publicación la compartió en la red social X, y el efecto fue inmediato. La historia de Mónica y Wendy se viralizó, tocando fibras sensibles en todo el país. En un abrir y cerrar de ojos, la jubilada comenzó a recibir mensajes y ofertas de ayuda desde distintos puntos de la Argentina. “Me mandaron mensajes desde Córdoba, tengo muchas solicitudes, no me paró de sonar el teléfono en todo el día. No lo podía creer”, afirmó con asombro.
La solidaridad se materializó rápidamente. Una usuaria la convenció de compartir su alias para transferencias, y las donaciones comenzaron a llegar. “A mi me da vergüenza pedir que me den plata, pero una chica me convenció de que pase el alias y me donaron casi 180 mil pesos”, contó Mónica, visiblemente emocionada. Con ese dinero, su prioridad es clara: “Estuve todo el día llorando de emoción y salí corriendo a comprarle alimento”.
Un futuro renovado para Wendy
Los planes para el bienestar de la perra ya están en marcha. Mónica adelantó que con los fondos recaudados va a comprar la vacuna, el antiparasitario, la pipeta y llevarla al veterinario para un chequeo completo. Además de las donaciones monetarias, también recibió promesas de ayuda en especie. “Mañana una chica me va a traer un kilo y están viendo si pueden traerme bolsones”, explicó.
Lo más importante para Mónica es que ya no tendrá que enfrentar la dolorosa separación. “Yo vivo sola con ella, me muero si la doy en adopción, es mi compañía, es su vida también”, expresó, aliviada de poder conservar a su fiel amiga. La rápida respuesta de la comunidad no solo solucionó una crisis inmediata, sino que le devolvió la esperanza y le demostró que no está sola.