Una jueza citó a declarar a una nena y sumó a una perra a la sala: el motivo
Una nena tenía que contar lo que le pasó y la ansiedad no la dejaba. La jueza sumó a una perra a la sala y el relato cambió: qué hizo “Pancha” para destrabar la escucha.
El Juzgado Multifueros de Misión Nueva Pompeya puso en marcha un recurso poco habitual para tomar el testimonio de una niña en una causa judicial: la asistencia de una perra de terapia. La intervención de “Pancha” apuntó a bajar la ansiedad de la menor durante la escucha activa y permitió que la chica se soltara y se mostrara emotiva en el vínculo con el animal.
Del procedimiento participaron la asesora de niñas, niños y adolescentes Marisa Grabosky y la psicóloga Florencia Terencio, además de la jueza Noelia Almirón, a cargo del juzgado.
“Buscamos calmar a la niña”
Almirón contó que la intervención se hizo “con mucho amor” y explicó el objetivo: “Buscamos calmar a la niña ante el hecho traumático que la afecta y nos viene a contar”.
La magistrada señaló que este tipo de prácticas no son aisladas. A nivel nacional existen programas de intervención asistida con animales y el Ministerio Público Tutelar de la Nación cuenta con un sistema de capacitación y adaptación para los perros que cumplen esa función.
“El acto de acariciar al animal funciona como una herramienta para interrumpir esos pensamientos negativos por los momentos vividos. El relato de la niña va dirigido al animal directamente”, completó Almirón.
Qué busca la perro terapia en la Justicia
La experiencia en Misión Nueva Pompeya se apoya en una idea simple: el contacto con un perro entrenado ayuda a que una persona en situación de estrés o trauma pueda expresarse con menos presión. En el caso de una niña que debe relatar hechos que la afectaron, la presencia de “Pancha” funcionó como un puente para que el testimonio fluyera.
El juzgado chaqueño no difundió más detalles de la causa, que se mantiene bajo reserva para proteger a la menor.