Una jueza destrabó la calle que divide a los barrios 112 y 150 Viviendas: qué pesó en el fallo
La calle que iba a unir los barrios 112 y 150 Viviendas estaba frenada por un amparo ambiental, pero la Justicia tomó una decisión que cambia la circulación de la zona. Lo que pesó para destrabarla, en la nota.
El Poder Judicial rechazó el amparo ambiental que frenaba la apertura de una calle entre los barrios 112 y 150 Viviendas y dejó sin efecto la suspensión provisoria de las tareas, habilitando así la continuidad de la obra vial.
La resolución llegó después de que la magistrada analizara informes técnicos, la documentación del proyecto urbanístico y las particularidades del terreno, además de concretar una inspección judicial en el lugar.
El planteo apuntaba a las tareas de remoción de vegetación, movimientos de suelo, relleno, nivelación y compactación, bajo la sospecha de que podían alterar las condiciones ambientales e hídricas de la zona.
El eje del expediente: ¿era parte del humedal “El Abrazo”?
Uno de los puntos que concentró la discusión fue determinar si la parcela intervenida integraba oficialmente el humedal “El Abrazo”.
Los informes incorporados señalaron que el Municipio avanza en un inventario de humedales para fijar límites, áreas de protección y niveles de vulnerabilidad. Aun así, la prueba reunida no alcanzó para acreditar que el inmueble estuviera delimitado e individualizado como parte de ese humedal.
La sentencia, en cambio, sí admitió que el terreno tiene características hídricas particulares: los estudios describieron surgencias, escurrimientos superficiales y subsuperficiales, y distintas estructuras naturales y artificiales de drenaje.
Uno de los informes incluso detectó un desagüe de unos 250 metros con circulación permanente de agua y evaluó alternativas para manejar esos escurrimientos.
Qué dice el Municipio sobre el manejo del agua
La documentación municipal sostuvo que el diseño de la obra incluye medidas para mantener y ordenar la dinámica hídrica existente.
Entre esas acciones figuran la preservación de un cauce dentro del inmueble, la conducción de surgencias subsuperficiales mediante drenes y obras para encauzar los excedentes pluviales y conservar los escurrimientos hacia el arroyo Ñireco.
La jueza también recorrió el sector y comprobó que la parcela está rodeada por un desarrollo urbano consolidado, con viviendas, servicios y otras obras de infraestructura. Observó, además, que la calle cuestionada se conecta con una vía ya existente y que en zonas cercanas avanzan otros proyectos viales para mejorar la vinculación entre distintos puntos de la ciudad.
Sin pruebas de daño ambiental
Con esos elementos, la magistrada concluyó que no se incorporaron pruebas técnicas suficientes para acreditar que la apertura de la calle hubiera provocado una alteración ambiental dañosa.
Tampoco consideró demostrados los presupuestos necesarios para ordenar la recomposición ambiental pedida.
Por eso rechazó el amparo colectivo en cuanto buscaba impedir la continuidad de la traza vial y obtener la reparación del lugar. La sentencia dejó sin efecto la medida cautelar que mantenía suspendidos provisoriamente los trabajos, y las costas fueron impuestas por su orden.
Las posiciones que rodearon la obra
La intervención había generado posturas contrapuestas entre vecinos y sectores vinculados con la problemática ambiental.
Quienes se opusieron a los trabajos advirtieron sobre la presencia de vertientes, paleocauces, suelos hidromórficos, una napa cercana a la superficie y escurrimientos relacionados con el Ñireco. Plantearon que avanzar sin garantías suficientes podía modificar el funcionamiento hídrico del lugar y reclamaron preservar el espacio, al sostener que el terreno presenta características propias de un mallín o humedal.
En la vereda opuesta, vecinos de barrios del Este pidieron la apertura de una nueva conexión vial para mejorar la circulación, descomprimir accesos congestionados y facilitar el ingreso de ambulancias, bomberos y otros servicios de emergencia.
Desde el ámbito oficial, la postura fue que la obra podía avanzar siempre que incorporara las medidas hidráulicas necesarias para preservar los escurrimientos y ordenar el manejo del agua en el sector. (Bariloche Opina)