Una jueza suspendió a las autoridades del Tribunal Constitucional y Varsovia se convirtió en un caos
Una jueza apartó a las autoridades del Tribunal Constitucional y el gobierno de Tusk mandó policías a custodiar la sede. Los partidarios del PiS hablan de "golpe de Estado" y hasta el presidente interrumpió un vuelo a Senegal para volver. ¿Quién manda en Polonia?
La jueza Anna Korwin-Piotrowska ordenó la suspensión del presidente y el vicepresidente del Tribunal Constitucional polaco, y la decisión desató una batalla campal frente al edificio de la avenida Szucha. La guerra de diez años entre los ultranacionalistas del PiS y los proeuropeos de Donald Tusk por el control de la Justicia saltó de los tribunales a la calle.
Todo empezó poco después de las 18, cuando un comunicado publicado en la web del Tribunal anunció que Bogdan Swieczkowski y Bartlomiej Sochanski quedaban apartados de sus cargos. En minutos, decenas de policías antidisturbios se apostaron frente a la sede, donde desde hace semanas se concentran los simpatizantes del partido nacionalista Ley y Justicia (PiS). "¡Tusk, traidor!", gritaba la multitud, según la agencia AFP.
La escena derivó en un absurdo. La cuenta oficial del Tribunal en X denunció una "toma de control ilegal" y un "golpe de Estado", y aseguró que Święczkowski seguía en funciones. Empezaron a volar proyectiles contra los uniformados y tres personas que habían trepado las rejas fueron detenidas. Ya de noche, llamaron a un cerrajero para abrir la verja al presidente suspendido, que logró ingresar al recinto tras forzar la valla.
"El Tribunal Constitucional no es un edificio, son personas", dijo Święczkowski antes de pedirle a la multitud que se desconcentrara.
Quién es la jueza que desató la crisis
Anna Korwin-Piotrowska fue elegida en marzo pasado y juró ante la cámara de diputados (Sejm), no ante el jefe del Estado, aliado del PiS. Con su antigüedad en la magistratura se hizo cargo del interinato y firmó la suspensión de los dos máximos responsables del Tribunal.
Ese mismo día, el ministro de Justicia y fiscal general, Waldemar Żurek, presentó cinco pedidos para levantar la inmunidad: cuatro contra Swieczkowski y uno contra Sochanski, con 224 páginas y 50 volúmenes de expedientes. También fue quien dispuso la custodia policial del edificio, mientras la jueza denunciaba "amenazas potenciales contra la vida e integridad física" de los magistrados y del personal.
El bando ultranacionalista impugna todo. Para los jueces leales a Swieczkowski, Korwin-Piotrowska directamente no es jueza del Tribunal porque no juró ante el presidente de la República. La policía, por su parte, afirma que nunca entró al edificio y que actúa "respetando la independencia" de la institución.
El presidente pega la vuelta en el aire
A bordo del avión que lo llevaba a Dakar, el presidente Karol Nawrocki, aliado del PiS, ordenó regresar: "En un momento así, el presidente debe estar en Polonia. Interrumpo mi vuelo a Senegal. Regreso", afirmó. Según fuentes presidenciales, apenas aterrizara se reuniría con el primer presidente del Tribunal Supremo.
Una década de choques
La crisis se gestó en 2015. Apenas llegó al poder, el PiS anuló los nombramientos de la mayoría saliente e instaló a sus propios jueces en el Tribunal, integrado por quince magistrados elegidos por el Sejm para mandatos de nueve años. Bajo la presidencia de Julia Przylebska, el organismo dictó fallos explosivos, como la prohibición del aborto en 2020 o la sentencia de 2021 que cuestionaba la primacía del derecho europeo. Bruselas consideró que el Tribunal dependía demasiado del poder político y el Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó en 2021 esas decisiones por no corresponder a un Estado de derecho.
Cuando recuperó el poder a fines de 2023, el expresidente del Consejo Europeo Donald Tusk prometió restaurar el Estado de derecho, pero chocó con el veto presidencial. El último capítulo se escribió en marzo de 2026: el Sejm eligió a seis jueces para cubrir vacantes. Dos juraron ante Nawrocki; los otros cuatro, que nunca fueron convocados al palacio presidencial, lo hicieron ante los diputados. Swieczkowski, exfiscal nacional puesto al frente del Tribunal en 2025, les impidió ejercer sus funciones pese a una medida cautelar del Tribunal Europeo de Derechos Humanos que le ordenaba no obstaculizarlos. Resultado: un Tribunal paralizado y dos legitimidades enfrentadas.
Dos relatos para la misma bandera
Cada lado reivindica la democracia. "Restaurar el Estado de derecho es nuestro deber. Tras años de ilegalidad bajo el régimen del PiS, es un proceso difícil, a veces doloroso, que exige una acción decisiva. No hay otra salida", escribió Tusk.
Jaroslaw Kaczynski, en cambio, denuncia un "ataque contra el Tribunal Constitucional" y pronostica que Polonia se desliza hacia un "Estado policial" o incluso hacia el autoritarismo. "Una vez que hayamos derrocado a este gobierno de bandidos de Tusk, habrá que reconstruir el Tribunal Constitucional desde cero", prometió el líder del PiS, y agregó que ni Tusk ni él deberían volver a influir jamás en los tribunales.
La ex primera ministra Beata Szydlo acusó a la policía "enviada por el gobierno de Tusk" de haber desalojado a los guardias, y Slawomir Mentzen, referente de la extrema derecha, se presentó en el lugar: "No podemos permitir que los órganos del Estado sean tomados por la fuerza", dijo.
Incluso entre juristas críticos del PiS el método genera inquietud. El profesor Marcin Matczak sostiene que el ministro Żurek vulneró varias disposiciones de la Constitución. Ahí está la trampa: para desarmar la captura política de las instituciones, el gobierno debe retorcer las reglas y les entrega a sus adversarios el relato que esperaban.
Lo que se juega excede Varsovia. El Tribunal es uno de los principales puntos de fricción entre Bruselas y los nacionalistas polacos, y la crisis estalla a un año de las elecciones legislativas de otoño de 2027. El PiS, debilitado por la escisión del verano, ve aquí una batalla para cohesionar sus filas frente a la extrema derecha. Y en un país que es pilar del flanco oriental de la OTAN, una "guerra de jueces" en las calles es un regalo para quienes, en Moscú y en otros lugares, apuestan a la desunión europea.
Our most tracked flight right now: A Polish government aircraft en route to Senegal is now returning to Warsaw. https://t.co/YdLhQmV8pl pic.twitter.com/Dz9KPgI3eI
— Flightradar24 (@flightradar24) October 30, 2026
Przywracanie rządów prawa jest naszym obowiązkiem. Po latach pisowskiego bezprawia to proces trudny, czasem bolesny i wymaga zdecydowanego działania. Innej drogi nie ma.
— Donald Tusk (@donaldtusk) October 30, 2026
W takim momencie Prezydent musi być w Polsce. Przerywam lot do Senegalu. Wracam 🇵🇱
— Karol Nawrocki (@NawrockiKn) October 30, 2026
Shocking scenes in Poland. Police, dispatched by the Tusk government, have forced their way into the independent Constitutional Tribunal. Security personnel guarding the building and the Tribunal’s documents have been removed. The Vice-President of the Tribunal is being denied… pic.twitter.com/S12TLI5t6N
— Beata Szydło (@BeataSzydlo) October 30, 2026