Una llamada desde Rosario le arruinó la vida a un jubilado santiagueño: el engaño que lo dejó en la ruina
Un jubilado de Selva respondió una llamada que parecía inofensiva. Lo que sucedió después en sus cuentas bancarias es la pesadilla que todos temen.
Un hombre de 78 años de Selva, Santiago del Estero, confió en un supuesto operador de tarjeta de crédito y perdió más de 7 millones de pesos en cuestión de horas. El jubilado, que vive en la calle Rivadavia, recibió un llamado con característica de Rosario, Santa Fe. La persona al otro lado de la línea se presentó como empleado de la entidad crediticia y le dijo que debía suministrar datos por un “nuevo requisito” para todos los clientes. Sin sospechar, el septuagenario entregó toda la información solicitada.
¿Qué pasó después de la llamada?
Horas más tarde, el teléfono celular del hombre comenzó a sonar sin parar. Eran notificaciones de movimientos en sus cuentas bancarias, de su tarjeta de crédito y hasta de su billetera virtual. Alarmado, se presentó de inmediato en la sucursal de un banco en Selva para consultar.
Allí le confirmaron la peor noticia: le habían hackeado todas sus cuentas. Los ciberdelincuentes, con los datos que obtuvieron, ejecutaron una serie de operaciones financieras devastadoras.
El detalle del saqueo millonario
El ataque fue metódico y brutal. Primero, realizaron dos compras con su tarjeta de débito por un total de $772.635. Luego, usaron la tarjeta de crédito para compras por $358.000. Pero el robo no se detuvo ahí.
Los estafadores hicieron transferencias por $422.032 y $10.000 desde una de sus cuentas. Ingresaron a otra cuenta bancaria del damnificado y realizaron cuatro transferencias que sumaron la escalofriante cifra de $4 millones.
El golpe final fue el más cruel: accedieron a la caja de ahorro donde percibe sus haberes jubilatorios y le sustrajeron $1.400.000. En total, el monto robado supera los 7 millones de pesos.
La denuncia y la investigación
Con todos los comprobantes en mano, el jubilado se presentó en la Comisaría Comunitaria Nº 34 de su localidad para radicar la denuncia por estafa. Dejó en claro que no reconoce ninguno de los movimientos financieros detallados.
El caso ahora está en manos del Departamento de Delitos Económicos, con intervención de la fiscal de Añatuya, Carola Olivera. La investigación busca rastrear el origen de la llamada con característica de Rosario y el destino final del dinero sustraído.
Este caso sirve como una advertencia más para toda la comunidad, especialmente para los adultos mayores. Los bancos nunca solicitan claves, datos sensibles o información personal mediante llamadas telefónicas, mensajes de texto o correos electrónicos no solicitados.