Una madre que perdió a su hijo por una denuncia falsa encabezó la marcha en Río Gallegos
Una acusación que nunca se probó le costó la vida a un profesor de música en Santa Cruz. Su madre marchó en Río Gallegos y respaldó una ley que podría cambiar cómo se castigan las denuncias falsas. ¿Qué dice el proyecto que incomoda a más de uno?
Graciela Riquelme, mamá del profesor de música Facundo Díaz, se puso al frente de la movilización por el Día Mundial contra la Falsa Denuncia. Pidió que Santa Cruz deje de mirar para otro lado.
La convocatoria fue en la esquina de las avenidas Kirchner y San Martín, en pleno centro de Río Gallegos. Allí se reunieron vecinos, familiares y organizaciones para visibilizar las consecuencias de las acusaciones sin pruebas, esas que destruyen vidas antes de que cualquier juez dicte sentencia.
El caso que le puso el rostro a la jornada es el de Facundo Díaz, profesor de música que decidió quitarse la vida después de ser señalado por una acusación que nunca se comprobó. Su madre, Graciela Riquelme, tomó la palabra y contó el calvario que atravesó la familia: el hostigamiento público, el aislamiento, el daño emocional que no se mide en expedientes.
Riquelme no solo habló de su dolor. También respaldó el proyecto de ley que se discute en el Congreso nacional para castigar con prisión a quienes denuncian con malicia. La iniciativa busca que la falsa denuncia deje de ser una picardía sin consecuencias y pase a tener un peso real en la Justicia.
El debate que no se cierra
El reclamo por una norma más dura convive con una advertencia que repiten juristas y especialistas: cualquier cambio legal debe cuidar que las mujeres, los niños y las niñas no dejen de denunciar abusos o violencia por miedo a represalias. El desafío es encontrar el equilibrio entre proteger a las víctimas de acusaciones falsas y no cerrarle la puerta a quienes necesitan ayuda urgente.
La marcha en Río Gallegos fue un llamado de atención sobre un problema que suele quedar en un costado: el daño que provocan las denuncias no probadas cuando se usan como arma. La historia de Facundo Díaz es el recordatorio más doloroso de que una acusación infundada puede terminar en tragedia.
La discusión por la ley recién empieza. Y en Santa Cruz ya hay quienes piden que sus representantes en el Congreso no miren para otro lado.