Una madre revela la desprotección de las víctimas: el juicio por abusos en Las Cañas ya está en marcha
El juicio por los abusos en Las Cañas comenzó tras una década de espera. Una madre denuncia que las víctimas nunca recibieron ayuda psicológica y que el acusado siguió trabajando. ¿Qué más reveló?
El debate oral por los presuntos abusos sexuales en la Escuela N.° 275 de Las Cañas, en el departamento Santa Rosa, arrancó este lunes en la Cámara Penal N.° 2. El acusado, Franco Ramiro Vera, era docente de música y enfrenta cargos por abuso sexual agravado contra cuatro alumnos que en ese entonces tenían entre 7 y 9 años. Las familias esperaron casi una década para llegar a esta instancia.
En diálogo con Radio El Esquiú 95.3, la madre de una de las víctimas reconstruyó el calvario judicial que atravesaron desde la denuncia. “Desde entonces estamos esperando que la Justicia lleve el juicio”, dijo, y contó que tuvieron que organizar marchas y reclamos públicos para destrabar la causa.
¿Qué demoras marcaron el proceso?
La mujer aseguró que el expediente estuvo lleno de obstáculos. “La causa en un momento se había perdido”, reveló. Además, años después los adolescentes tuvieron que someterse a nuevas pericias psicológicas, lo que reabrió heridas que apenas comenzaban a cerrar.
El impacto en las víctimas fue devastador. “No fue nada fácil llegar a estas instancias”, confesó. En el caso de su hija, la familia tomó una decisión drástica: mudarse para alejarla del entorno donde ocurrieron los hechos.
¿El acusado siguió trabajando?
La madre también apuntó contra el imputado, que continuó con sus actividades laborales durante parte del proceso. “En vez de proteger a las víctimas, se lo protegió a él”, denunció. Y sumó un dato escalofriante: tanto ella como su hija sufrieron agresiones cuando se cruzaron con Vera en distintos lugares.
¿Qué pasó con la asistencia psicológica?
Uno de los reclamos más fuertes fue la falta de contención para los chicos. “La psicóloga sugiere que tengan tratamiento psicológico”, recordó sobre las pericias posteriores a la denuncia. Sin embargo, “de parte de Salud no hicieron absolutamente nada”, aseguró. Los menores nunca recibieron la ayuda recomendada.
La mujer también dejó entrever que las autoridades escolares sabían lo que pasaba antes que los padres. “La maestra ya sabía lo que estaba ocurriendo”, afirmó. Según su relato, los propios alumnos contaron lo sucedido en la escuela días antes de que las familias se enteraran.
Con el juicio en curso, la esperanza de justicia renace. “Esperamos que se haga justicia y que mi hija pueda vivir tranquila”, expresó. Pero el pedido final fue para el sistema sanitario: “Que manden psicólogos a los chicos. Los necesitan para poder continuar con su vida”.