Una madre tucumana rompe el silencio tras el abuso de su hija de 3 años: “Sigue ahí como si nada”
Ocho meses después de la denuncia, el hombre señalado por una niña de 3 años sigue libre en Tucumán. La madre revela los detalles de una lucha contra un sistema judicial que, según ella, no avanza y hasta la puso en la mira. ¿Qué argumentos esgrime la Justicia para no detener al acusado?
La desesperación de una madre tucumana se convierte en un grito público tras ocho meses de inacción judicial. Tamara Brito (25) denunció el abuso sexual de su hija de tres años, pero el principal acusado, el esposo de su propia hermana, camina en libertad. La Justicia provincial no avanzó con la detención, argumentando que la menor es “muy chica” para declarar algo contundente, mientras la familia vive con el miedo constante de encontrarse con el hombre señalado.
La pesadilla que comenzó con un sangrado
Todo empezó la madrugada del 28 de julio de 2025. La pequeña se despertó quejándose de fuertes dolores. Al revisarla, Tamara descubrió un sangrado en sus partes íntimas y la trasladó de urgencia al Hospital Avellaneda.
La niña permaneció internada 22 días “para resguardarla mientras veían qué hacían con ella”. Durante esa internación, ocurrió un hecho clave que la madre considera irrefutable.
La identificación que la Justicia subestima
Al ver fotos en el celular de su tía, la pequeña señaló a “Chirico”, identificado como A.S.A., el hombre que vivía en el mismo terreno familiar. “Pudo señalarlo en la imagen, decir su apodo y contar que él la había llamado y le había hecho daño”, detalló Tamara.
A pesar del tiempo transcurrido, la menor sostiene su versión. “Ya pasaron ocho meses y habla con más claridad aún: sigue repitiendo lo mismo, sigue acusándolo”, afirmó la madre. Sin embargo, la familia del acusado rechaza la acusación: “Ellos desde su lugar dicen que mi hija es una mentirosa, que está manipulada”.
Un sistema que revictimiza
En lugar de protección, Tamara enfrentó un proceso donde el sistema judicial llegó a ponerla bajo la lupa como madre. “Después de denunciar, la Justicia incluso evaluó sacarme a mi bebé y llevarla a una institución”, reveló con angustia.
Logró evitarlo mudándose a la casa de otro cuñado, pero la presión psicológica no cesa. “Últimamente recibo mensajes diciendo que mi hermana, pareja del acusado, intentará que me saquen a mi hija. Es terrible”, confesó.
La parálisis judicial que indigna
Tamara denunció formalmente al esposo de su hermana, pero la investigación parece paralizada. “Nunca me dieron los resultados del forense. A él solo le dieron una orden de restricción”, relató.
El argumento judicial para no detener al acusado genera impotencia: “Mi hija pasó por tres entrevistas en Cámara Gesell y dictaminaron que es muy chica para declarar algo contundente, que por su edad no pueden determinar nada. No lo detuvieron”.
Vivir con miedo constante
El trauma paralizó la vida de Tamara, afectando severamente la economía de su hogar compuesto por sus dos hijos. “Vivo con miedo de cruzármelo en el súper, en la calle. No sé qué haría si lo encuentro”, expresó.
El impacto emocional fue devastador: “Al principio esto me hizo querer dejar de vivir porque me culpé a mí misma. Me preguntaba cómo pude haber descuidado así a mi hija. Pero es por ella y por mi otro hijo que me levanto cada mañana”.
La búsqueda de justicia en las calles
Cansada de esperar y tras protestar frente a Tribunales, logró que la Defensoría Pública y la Fundación María de los Ángeles comiencen a asistirla legalmente. Sin embargo, Tamara sabe que la presión social es su única garantía.
“Siento que tengo que seguir hablando, buscando ayuda de los medios y de la gente. Por eso vamos a estar en la marcha grande del Día de la Mujer, visibilizando el caso. Lo hice público porque ya no daba más”, afirmó la madre, decidida a no callar más.
View this post on Instagram